En este marco, afirmó que “China negoció con Estados Unidos su exclusión de la esfera hemisférica, le ceden en cierta medida la preeminencia hemisférica que habían consolidado en la década precedente y le negocian ese peso a cambio de que Estados Unidos interfiera menos en las cuestiones y regiones del Indo Pacífico”. Pero acotó: “Veremos, porque Estados Unidos sí posee intereses globales, mientras que China tiene intereses regionales”.
La cuestión del petróleo de Venezuela
En PPI plantearon que “Trump y su equipo dejaron en claro que el acceso a recursos estratégicos ocupa un sitial preponderante”. En el caso venezolano, “la atención se centra en las vastas reservas de petróleo y en la posibilidad de que empresas estadounidenses participen en la restauración de la infraestructura energética del país”. “Un escenario análogo se presenta en Ucrania, donde Estados Unidos ya suscribió acuerdos para acceder a minerales considerados críticos”, añadieron.
No obstante, la transferencia de recursos no es tan directa. “Años de corrupción, déficit de inversión, siniestros y latrocinios han dejado la infraestructura petrolera del país en una situación crítica, mientras que las sanciones estadounidenses agudizaron su aislamiento”, enfatizaron desde la Alyc.
A comienzos de la década de 2000, la producción petrolera venezolana se aproximaba a los 3 millones de barriles diarios. Para 2015, descendió por debajo de los 2,4 millones y desde entonces no ha hecho más que contraerse. En 2025, la producción se situó en torno a los 900.000 barriles diarios.
“La producción de petróleo en Venezuela declinó de forma notable, incluso vendiendo a China. Estar asociado con China no garantiza la prosperidad”, argumentó Vaccarezza. “Los chinos le compran. ¿Cuál es la diferencia? Estados Unidos explota el petróleo, pero invierte, produce más y exporta”. Desde su perspectiva, lo que Trump busca “es retornar al mismo esquema de Venezuela del año 2006”, previo a las expropiaciones.
¿Competencia con Canadá?
De todas formas, la recuperación total de la industria petrolera venezolana podría demandar numerosos años y requerir inversiones superiores a los u$s100.000 millones, según Francisco Monaldi, director del área de política energética latinoamericana del Baker Institute for Public Policy de la Universidad Rice.
“No es que Estados Unidos precise petróleo, es el principal productor mundial”, explicó Harker a nuestra redacción. “En su momento se aducía que las refinerías en la costa del golfo de México requerían el crudo venezolano, porque estaban adaptadas a ese tipo de petróleo, pero esto ha cambiado desde que Canadá ha comenzado a extraer de las arenas bituminosas”.
A una conclusión similar arribó Neil Shearing de Capital Economics: “La especulación sobre la posibilidad de que Estados Unidos ejerza un control más amplio sobre la industria petrolera venezolana para mermar su dependencia de las importaciones de crudo canadiense colisiona con la cruda realidad de la magnitud, la geografía y la infraestructura. Venezuela es simplemente demasiado reducida, distante y limitada para desafiar a Canadá”.









