El ingreso de vehículos eléctricos e híbridos de origen chino ha vuelto a ser objeto de análisis en el contexto de una mayor apertura comercial y de transformaciones significativas en el mercado automotor. La controversia resurgió a raíz de las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien procuró atenuar el impacto de estas importaciones al manifestar que “no habrá una invasión de autos chinos híbridos”.
Caputo detalló que los rodados incluidos en el régimen de exención de aranceles de importación representan tan solo el 8,5% del total de patentamientos. Dicha cifra se desprende de los 50.000 cupos concedidos sobre un mercado que excedió las 600.000 unidades durante el año 2025. Adicionalmente, especificó que únicamente el 4% corresponde a modelos procedentes de China. Dentro de este marco, el ministro buscó transmitir sosiego a la industria y alinear el debate en torno a estadísticas globales.
No obstante, el sector privado ha emitido una réplica directa a esta perspectiva. Málek Fara, un destacado empresario del rubro automotor, reconoció la exactitud del cálculo en términos generales, pero advirtió que no refleja la incidencia real. “Si se consideran los patentamientos totales, el 8% es correcto, eso es verídico”, señaló. Acto seguido, introdujo el eje central de su análisis: “Es imperativo efectuar un ajuste de las tasas, dado que no estamos refiriéndonos a la totalidad del mercado, sino a un segmento considerablemente más reducido”.
El ajuste de tasas que modifica la cifra
Según su explicación, los automóviles beneficiados —con valores FOB inferiores a u$s16.000 dólares— compiten dentro de un segmento específico: vehículos y camionetas utilitarias ligeras cuyos precios al público se sitúan entre u$s30.000 y u$s 40.000 dólares. “Al ajustar la tasa al segmento pertinente, el 8% se torna irrelevante”, aseveró. Y añadió: “La penetración en ese segmento es sensiblemente superior”.
En cuanto a la oferta, estimó que las alternativas de origen chino ya constituyen entre el 50% y el 80% del segmento, impulsadas por la introducción de nuevos modelos y por importadores que ingresan vehículos incluso sin contar con el cupo, anticipando la compensación de costes en el futuro.
Pese a ello, descartó un efecto negativo estructural. “Una diversidad de tal magnitud obligará a todos a adaptarse”, complementó. Asimismo, el empresario se manifestó en consonancia con la visión del ministro y aclaró que comparte el diagnóstico. Sostuvo que este escenario redundará en un beneficio para el consumidor, ya que —según afirmó— los precios de los vehículos y las condiciones comerciales habían alcanzado niveles de difícil sostenibilidad, resumiendo su análisis con una definición: “La problemática no reside en la cifra, sino en la óptica desde la cual se la evalúa”.










