Un claro ejemplo es el Banco Nación, que sirve de indicador para el resto del mercado. El viernes 13 de marzo, la entidad ofrecía una tasa del 24,5% para colocaciones a plazo, pero una semana después esta cifra bajó al 23% de tasa nominal anual (TNA).
En el caso del Banco Macro, el rendimiento de los plazos fijos cayó del 26% anual al 24%, marcando una diferencia de dos puntos porcentuales. El Grupo Financiero Galicia siguió la misma tendencia, reduciendo su TNA del 23% al 21% anual. Por su parte, Santander ajustó su tasa de 23% a 22% anual.
Bancos más pequeños reflejaron cambios más significativos. Por ejemplo, Bica, que anteriormente ofrecía a sus clientes una tasa del 31%, ahora ofrece un 28%, lo que representa una disminución de tres puntos. En el Banco Mariva, la TNA descendió cuatro puntos, pasando del 29% interanual al 25%.
Asimismo, Bibank reportó una baja de su TNA del 28% al 24%, según los datos del Banco Central (BCRA).
Desde Quantum Finanzas explicaron que “el reacomodamiento de tasas se explica más por la caída estacional -esperable- en la demanda de dinero. Pero también podrían estar afectadas por el aumento de la mora bancaria y la expectativa de un menor nivel de actividad, con lo cual los bancos pierden incentivos para prestarle al sector privado”.
Para ilustrar, un cliente que realice un plazo fijo de $1.000.000 con una tasa del 23% anual obtendría un rendimiento de $18.904 tras 30 días. Si decide reinvertir estos intereses cada mes, la tasa efectiva anual se elevaba a 23,59%.
Los cambios no se limitaron a los plazos fijos. Fernando Marull, economista de FMyA, destacó que las tasas de las Lecaps cortas se recortaron al 2%-2,2% mensual, mientras que las largas se situaron entre 2,3% y 2,4%. También se observaron reducciones en los adelantos a empresas, quedando en 2,4% mensual y las tasas interbancarias al 1,7%. “Por ahora no despertó al dólar, ni la guerra ni las menores tasas de interés, que siguen bajando al 23% anual”, señaló.
Todos estos valores se encuentran por debajo de la inflación de los últimos dos meses, que registró un 2,9% mensual en enero y febrero. Esto significa que operan en territorio negativo en términos reales, lo que podría generar una presión sobre el dólar si los ahorristas optan por deshacerse de sus posiciones en pesos y buscar refugio en la divisa estadounidense.
Además, se prevé que estas tasas sean insuficientes para competir con la inflación en los próximos meses. De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), el índice de precios al consumidor se espera en un 2,5% para marzo, disminuyendo a un 2,2% en abril.










