Entre los testigos, se mencionaron al médico responsable de certificar la defunción de Maradona y a dos agentes de policía que llegaron a su vivienda en el barrio San Andrés, Benavídez, tras un llamado que informaba sobre su descompensación.
Además, se espera que el neurocirujano Leopoldo Luque amplíe su declaración, tras solicitar la oportunidad de hablar nuevamente ante los jueces para clarificar algunos puntos mencionados por Gianinna Maradona en su declaración anterior.
El médico Juan Carlos Pinto describió el estado del cuerpo de Maradona como “un globo” y su emotivo relato sobre el intento de reanimación conmocionó a Gianinna, quien se cubrió los ojos para evitar mirar las fotografías de su padre sin vida que se presentaron como prueba.
“El abdomen estaba muy hinchado. Eso puede ser mucha cantidad de grasa porque era obeso o de líquido suelto. En este caso eran las dos cosas: un paciente obeso con ascitis. Cuando el paciente es obeso y se le comprime el abdomen, que es lo que yo hice, se hunde la mano. Acá no, por el líquido. Y esa formación de líquido en el abdomen no es inmediata, puede provocarse en varios días y se puede advertir”, expuso el médico.
En cuanto a la reanimación, Pinto aclaró, ante las preguntas del abogado Burlando: “Nunca desde que arrancó la reanimación Maradona mostró signos de reacción. En la casa no había desfibrilador, respirador, oxígeno, no había nada. Dentro de la habitación no había elementos para decir que el paciente estaba en una internación domiciliaria, no había nada”.
El médico de emergencias relató cómo recibió la alerta el 25 de noviembre de 2020 sobre un código rojo en el barrio San Andrés de Tigre. “Él estaba en la habitación, en una cama de dos plazas. Le estaban haciendo reanimación: una mujer le hacía compresiones cardíacas y un hombre le hacía respiración boca a boca. También había otra persona que no participaba. En ese momento estaba saliendo un médico vecino al que habían llamado y me hizo una seña como ‘no hay nada que hacer’, pero entramos igual”, añadió.
Pinto también compartió su impresión sobre el estado del Diez: “El paciente ya estaba muerto, no tenía pulso ni latidos del corazón. Estaba muy edematizado, con la cara muy hinchada, los miembros edematizados, abdomen globuloso. Era como un globo. No respiraba. También tenía livideces cadavéricas, unas manchas que se quedan rígidas entre las 2 y 5 horas posteriores a la muerte. En este caso, ya estaban fijadas para cuando vimos el cuerpo”.
El testimonio de Juan Carlos Pinto, quien firmó el acta de defunción de Maradona, es fundamental para el desarrollo del juicio.










