En un video en TikTok, Laura relató que al llegar ya contaba con una entrevista programada en una empresa de limpieza, a la que había contactado previamente desde España. “Nada más llegar, al segundo día ya tuve la entrevista y me dijeron que sí”, expresó sobre sus primeros pasos en esta nueva aventura.
Sin embargo, Laura se encontró con el primer desafío: para comenzar a trabajar, era necesario obtener el D-Number, el número de identificación fiscal en Noruega. La cita en la oficina de impuestos tardó tres semanas en concretarse, período durante el cual tuvo que esperar sin ingresos, a pesar de tener un contrato firmado.
Una vez superado el trámite, Laura se incorporó al sector de la limpieza, percibiendo un salario de 22 euros la hora, que ascendería hasta 35 euros los domingos. A pesar de considerar que el sueldo era atractivo, rápidamente se dio cuenta de que en Noruega se puede aspirar a más. “Tienes que pensar que estás en Noruega, tienes que aspirar a un sueldo noruego, bien. Aquí eso es como un poquito”, reflexionó sobre su primer trabajo.
El empleo resultó ser exigente y, aunque le facilitó establecerse, Laura comenzó a buscar nuevas oportunidades. Se volcó al sector del turismo, que no requiere de títulos específicos pero sí demanda un buen dominio de idiomas. “El inglés es fundamental, pero hablar alemán, francés o italiano te va a ayudar muchísimo”, afirmó.
Actualmente residente en una isla turística conocida por las auroras boreales, Laura impulsó una búsqueda proactiva: envió currículos por correo electrónico y contactó empresas a través de las redes sociales. “Enviaba correos, enviaba mensajes por Instagram a las compañías”, detalló sobre su estrategia.
Gracias a su perseverancia, ahora trabaja para seis distintas compañías de turismo. Los contratos suelen ser estacionales o “a la llamada”, lo que significa que no existe un compromiso fijo: “Te pueden llamar y te dicen ‘tal tour, mañana’. Y tú, pues dices sí o no”, explicó. Esta modalidad le permite diversificar sus empleos y experimentar con diferentes actividades, desde tours para observar auroras boreales y explorar fiordos hasta excursiones en motos de nieve.
En cuanto a su experiencia, Laura recomienda el norte de Noruega para quienes busquen trabajo como guías, especialmente durante el invierno, cuando hay una alta demanda para actividades como avistamiento de auroras, rutas con huskies o motos de nieve. También subrayó la demanda del español: ella misma realiza tours en español e inglés.
Al reflexionar sobre su trayectoria, aclaró: “Yo solo soy un ejemplo. Habrá gente que te diga que no he conseguido nada aquí. Tanto bien como mal, yo solo hablo lo que he vivido yo”. Su historia evidencia que, con iniciativa y un buen manejo de idiomas, es viable integrarse en el mercado laboral noruego y combinar múltiples trabajos para mejorar los ingresos.












