Horner dejó su puesto en la escudería en julio del año pasado, tras haber estado al frente durante dos décadas. Su renuncia fue un choque para el mundo de la Fórmula 1, especialmente considerando la exitosa trayectoria que logró: bajo su dirección, Red Bull consiguió seis campeonatos de constructores y ocho títulos de pilotos, que fueron ganados por Sebastian Vettel y Max Verstappen. Además, el británico se ha convertido en el segundo jefe de equipo más exitoso de la historia de la categoría, con un total de 124 victorias, solo superado por Ron Dennis, que lideró a McLaren a 138 triunfos.
Sin embargo, su despido también se vio ensombrecido por acusaciones de conducta inapropiada realizadas por una empleada del equipo. Este episodio provocó una investigación interna que finalmente resultó en la absolución de Horner, quien fue declarado inocente de tales acusaciones.
En el marco de los importantes cambios estructurales que experimentó Red Bull desde el fallecimiento de Mateschitz el 22 de octubre de 2022, Horner sostuvo que la nueva dirección de la compañía optó por su despido de manera abrupta, sin ofrecerle razones claras al respecto. “Fue especialmente duro y triste terminar de esa manera”, comentó el ex piloto de 52 años.
Pese a lo doloroso de la situación, Horner destacó que mantiene una buena relación con Oliver Mintzlaff, uno de los principales responsables de la empresa. “Me llamó el otro día y me agradeció todo lo que había hecho por el motor”, reveló tras el regreso a la senda del triunfo de Verstappen en Bahréin.
Este episodio en su carrera coincidió con un momento especialmente difícil en su vida personal, ya que pocos días antes había fallecido Beverley Allen, su expareja y madre de su hija Olivia, a causa de un cáncer ocular. “No lo asimilé del todo (su salida de Red Bull) hasta un mes después porque, inmediatamente, me centré en apoyar a mi hija durante un período horrible”, confesó con tristeza el británico.
Aprovechó también para cuestionar las decisiones de los directivos en torno a su salida y criticó la forma en que la escudería culminó su gestión. “La historia se repite. No todos los equipos actúan así. Muchos equipos no han cumplido con las expectativas a lo largo de los años, pero ya no se ve la misma brutalidad que cuando me fui. Habíamos conseguido la pole position en la carrera anterior”, sostuvo.
Asimismo, se refirió a las versiones que afirmaban que su despido había sido el resultado de problemas con Verstappen y su padre, Jos. “Fue una decisión de Red Bull. Después de la muerte de Dietrich, las cosas cambiaron en la dirección”, agregó Horner.
Desde una perspectiva más personal, el ex director de Red Bull reconoció que distanciarse del Gran Circo le ha permitido dedicar más tiempo a su familia y enfocarse en su vida fuera de las pistas. Aunque dijo extrañar a las personas con las que trabajó durante tantos años y la adrenalina de la competición, admitió que no lamenta los constantes viajes ni las tensiones políticas que caracterizan a la categoría.
“Los últimos dos años habían sido bastante duros, pero era un momento particularmente sensible”, explicó. “Tenía una hija de 11 años que estaba atravesando el duelo por su madre. Nada era más importante que eso”, sentenció Horner, resaltando la importancia que otorga a su familia en este momento de su vida.












