A escasos 50 metros del río, el panorama dista mucho de lo habitual. Donde solía haber un área de esparcimiento con bancos, una plaza, comercios y espacios para compartir mate frente al río, ahora el agua ha inundado gran parte de la costa. Apenas se pueden distinguir los pilares y las luminarias de la costanera, que sobresalen por encima del nivel del agua.
La inquietud crece ante la amenaza de nuevas lluvias en los próximos días. Mientras el pronóstico anticipa tormentas aisladas en la región, los habitantes intentan salvaguardar sus pertenencias, sin tener certeza sobre la magnitud del avance del agua ni cuándo comenzará a descender.
En las calles anegadas de Paso de la Patria, los vecinos buscan adaptarse a una situación incierta. Algunos han comenzado a elevar muebles y resguardar objetos valiosos en bolsas, mientras otros utilizan sacos de arena en las entradas de sus viviendas.
Estas defensas temporales intentan frenar la invasión del agua y ganar tiempo ante una creciente que mantiene en alerta a la comunidad. Sin embargo, el desafío no se limita a las puertas de las casas: los vecinos también deben enfrentar filtraciones y la posibilidad de que el nivel del río continúe en ascenso.
La incertidumbre está marcada por dos elementos vitales: el comportamiento del río Paraná y las inminentes precipitaciones. En este contexto, las familias tratan de anticiparse a un posible agravamiento de la situación, aunque sin claridad sobre la efectividad de las barreras que han construido.
El desbordamiento del río impacta no solo en las viviendas y la movilidad, sino también en una de las principales actividades económicas de la región: la pesca. Para muchos lugareños, el río representa una fuente laboral y un motor de la actividad comercial y turística. Por ende, la crecida y la inundación de la costanera generan inquietud que trasciende las pérdidas materiales.
La costanera, que generalmente atrae tanto a residentes como a visitantes para pasear y disfrutar del entorno, ha quedado en su mayor parte sumergida. Esta situación altera uno de los principales espacios de encuentro del lugar y complica el desarrollo de una actividad de gran relevancia para la economía local.
La crisis en Paso de la Patria se suma a la emergencia hídrica que afecta a varias localidades del Litoral, debido a la crecida de los ríos Paraná y Uruguay. Un informe de Defensa Civil del 17 de octubre registraba 472 personas que habían abandonado sus hogares en seis localidades correntinas: 206 evacuados y 266 autoevacuados.











