En una reciente entrevista, Ontiveros denunció que las políticas actuales en la educación provincial fomentan una baja exigencia, desconectando el sistema de los retos actuales tanto en el aula como en el ámbito laboral, sobre todo ante los rápidos avances de la tecnología y la inteligencia artificial.
La principal inquietud del legislador radica en el régimen académico vigente, que —según su análisis— prioriza el ascenso de los estudiantes de año sin asegurar un aprendizaje efectivo. “El régimen académico vigente consolida un modelo donde lo importante es que el alumno avance, no que aprenda. Se flexibilizan criterios, se diluye la repitencia y se debilita la evaluación. Eso termina institucionalizando la baja exigencia”, explicó. Además, argumentó que la reducción de expectativas y la falta de rigor en las evaluaciones resultan en una “ficción educativa”, llevando a egresados que carecen de las habilidades necesarias para enfrentar el entorno profesional y social actual.
Ontiveros, graduado del Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. González y licenciado en Informática con mención en la Enseñanza, ha desempeñado funciones en diversas instituciones, tanto públicas como privadas, en calidad de profesor, inspector y directivo. Desde esta experiencia, ha señalado que se ha erosionado la autonomía docente y que la importancia de la evaluación ha sido marginada dentro del sistema educativo. A su juicio, “La promoción casi automática, la fragmentación de contenidos y la pérdida de peso de la evaluación. El sistema termina adaptándose al alumno, en lugar de ayudar al alumno a superarse”.
Además, el docente subrayó que el debilitamiento de la evaluación no solo impacta en el aprendizaje, sino que minan la autoridad de los educadores en el aula y alteran el verdadero sentido de la inclusión educativa. “La inclusión es necesaria, pero no puede ser a costa de la calidad. Incluir no es bajar la vara, es garantizar que todos aprendan. Hoy muchas veces se confunde inclusión con facilitar la aprobación”, aseguró Ontiveros.
Otro aspecto crítico que destacó es la crisis en la formación docente. Para él, tanto el contenido como las metodologías y la capacitación en nuevas tecnologías son insuficientes para afrontar los retos de la actualidad. “Los profesorados están desactualizados respecto a la realidad del aula. Falta formación sólida en contenidos, en didáctica aplicada y, sobre todo, en tecnologías e inteligencia artificial”, afirmó.
En su análisis, Ontiveros concluyó que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial no solo están transformando el panorama laboral, sino que también están revolucionando los métodos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, lamentó que ninguno de estos cambios esté siendo abordado adecuadamente por las escuelas ni por los institutos formadores de docentes.










