Este profesional, conocido por su destacada contribución en el sistema de salud pública, advirtió que el estrés crónico se manifiesta como una forma de sufrimiento que impacta el organismo a través de un proceso de inflamación sistémica. “Es como un chichón, pero muy chiquitito, distribuido en todo el cuerpo. Es lo que mi mamá decía ‘mala sangre’; ‘Te hacés mala sangre’, y con esa mala sangre se mide”, comentó.
López Rosetti enfatizó que las personas operan bajo una premisa clave: “No somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan”. En este sentido, describió el estrés crónico como una forma de sufrimiento que desgaste el organismo mediante un proceso de inflamación crónica de bajo grado, lo que genera un daño microscópico constante en el cuerpo.
Para ayudar a mitigar la respuesta ante los conflictos cotidianos, el especialista propuso diversas herramientas prácticas. “El día es una tanza de pesca con muchos anzuelos. El estresado se especializa en tragárselos. El que maneja el estrés evita los anzuelos”, indicó durante su intervención.
Como base para el bienestar, el cardiólogo sugiere adoptar una filosofía de vida, especialmente la perspectiva estoica: “La filosofía de vida es, como dicen los estoicos: ‘morimos esta noche, pero mañana nacemos nuevamente’; es una oportunidad innegable”.
Además, subrayó la importancia del aprendizaje constante y la superación personal: “No hay que ser mejor que los otros, sino mejor que ayer”.
En su labor diaria, continúa su actividad en el hospital público, un espacio que considera fundamental para el aprendizaje y el servicio. “El hospital es un lugar donde se muere y se nace. Toda la vida está en el hospital”, expresó.
También dedica tiempo a investigar sobre Leonardo da Vinci, figura que lo intriga por su versatilidad y resiliencia. Influenciado por el renacentista, López Rosetti ha incorporado el uso de su mano no dominante para estimular áreas cerebrales, inspirado en las experiencias de Da Vinci al superar limitaciones físicas.
Para finalizar, el especialista enfatizó la importancia de hallar un propósito en las actividades diarias. Cuando el médico comprende el significado de su labor, la fatiga y las crisis del sector se vuelven menos pesadas frente al valor humano que conlleva la profesión.











