Los trabajadores informaron que la planta en Concepción del Uruguay ha suspendido operaciones y bloqueado sus accesos. Aproximadamente 950 personas, en su mayoría residentes en la ciudad y áreas vecinas, se han quedado sin empleo y sin información clara respecto a su futuro, mientras las demandas laborales y sociales comienzan a intensificarse en la zona.
Maxi Salazar, delegado de los trabajadores, relató que la noticia fue sorprendente. “Fue de un momento para el otro”, afirmó, y destacó que la empresa no notificó a los empleados sobre esta decisión. A pesar de rumores que circulaban entre los trabajadores, no hubo ninguna comunicación oficial de la compañía. Esto ha llevado a exigencias para la reapertura de la planta.
Cabe recordar que Granja Tres Arroyos ya había cerrado otra planta en Entre Ríos el año anterior, con un cierre también indeterminado. En esa ocasión, según compartieron los trabajadores, la empresa atribuyó la decisión a un conflicto con el sindicato y a “medidas inflexibles y desproporcionadas”.
Salazar describió que el primer turno inicia a las 3:30 a.m. y la actividad de faena generalmente comienza a las 4:00 a.m. Sin embargo, al presentarse, encontraron “los accesos de personal cerrados, vallados” y carteles que informaban que la empresa permanecería cerrada “hasta nuevo aviso”.
El delegado expresó que la compañía no ha proporcionado comunicaciones formales sobre el cierre. “A nosotros no nos notifican nada, no nos dicen nada”, sostuvo. Añadió que, a pesar de las conversaciones informales entre los trabajadores, la mayoría no esperaba un cierre repentino.
Respecto a los motivos dados por la empresa, Salazar mencionó que la dirección sostiene que enfrenta una crisis prolongada desde hace tiempo. Según su versión, la empresa, que ha tenido problemas para recuperarse tras la pandemia, también ha sufrido una caída en sus exportaciones.
“El tema es que nosotros lo que vemos es que estos días faenamos 180 mil pollos”, expresó Salazar. Además, indicó que desde la perspectiva de los trabajadores, el producto “se va vendiendo” y han observado el tránsito de camiones térmicos y contenedores destinados a exportación.
Salazar también apuntó que Granja Tres Arroyos tiene operaciones en 40 países, lo que le resulta incomprensible en el contexto del cierre. “No podemos creer” que la empresa no pueda afrontar el pago de salarios, comentó, comparando la situación con otros frigoríficos en Entre Ríos que, según dijo, continúan avanzando en su infraestructura.
El total de empleados asciende aproximadamente a 950, la mayoría de los cuales reside en Concepción del Uruguay. También hay trabajadores que se desplazan desde localidades a 100 o 150 kilómetros de distancia a diario.
Con respecto a los ingresos, Salazar señaló que el personal recibe su salario de manera quincenal y enfrenta una reducción de sueldos. “Por mes estaremos cobrando aproximadamente $1.600.000”, indicó, refiriéndose a la cifra de quienes perciben el total.
Durante este cierre, algunos empleados han intentado encontrar “una changa” para subsistir, lo que ha generado problemas inmediatos en sus hogares. “Hay compañeros que le han cortado la luz” y otros que han enfrentado desalojos, afirmó.
El delegado compartió que, hace siete u ocho meses, Granja Tres Arroyos había unificado dos plantas. La empresa era propietaria de Becar, que cerró, y tras el “preventivo de crisis”, hubo retiros voluntarios y despidos.
Los trabajadores de Becar fueron trasladados a Granja Tres Arroyos y actualmente laboran en el mismo establecimiento. Salazar detalló que Becar se ubica frente a la planta conocida como La China, en la misma zona de Concepción del Uruguay.
A su vez, Salazar enfatizó que los trabajadores están a la espera de una comunicación directa de la empresa. Sin embargo, indicó que, si la firma decide cerrar, debería informar sobre la posibilidad de indemnizaciones o el tiempo que permanecerá inactiva. “Ni siquiera tenemos eso”, concluyó, describiendo la incertidumbre que rodea a una posible reapertura.
El delegado también relacionó el cierre con un impacto más amplio en la comunidad. Aclaró que un número considerable de actividades y familias depende del frigorífico, y subrayó que la falta de ingresos complica la cobertura de necesidades básicas y el transporte para quienes deben viajar largas distancias.
En cuanto a sus gestiones con el Estado, Salazar afirmó que no han recibido confirmaciones oficiales. Mencionó que estaba prevista una reunión en la Secretaría de Trabajo de la provincia en Paraná, pero esta se suspendió “hasta nuevo aviso”.
Ahora, se anticipa una audiencia en la Secretaría de Trabajo de Concepción del Uruguay, donde participarán representantes de dos gremios y delegados de la empresa. Según Salazar, esta información fue confirmada de manera extraoficial por los trabajadores.











