Los 9.853 días sin triunfos de la franquicia en finales en el Madison se desvanecieron gracias a una jugada mágica de OG Anunoby, quien golpeó el balón de manera casi fortuita en el último momento. Para contextualizar la hazaña, los Knicks se retiraron al entretiempo con un marcador adverso de 76-49, pero demostraron una resiliencia notable, acercándose a su primer coronación desde 1973.
Los Spurs, que habían dominado completamente la primera mitad, lograron una ventaja de 22-41 en el primer cuarto, sumando la cuarta mayor anotación en un solo cuarto en la historia de las finales de la NBA y estableciendo el récord de la máxima diferencia de un visitante en este contexto.
El dominio de San Antonio fue tan aplastante que los Knicks regresaron al vestuario entre abucheos, en una atmósfera tensa por las quejas sobre los precios de las entradas y la animosidad fuera del estadio, que mantenía un ambiente denso. Con Victor Wembanyama anotando 24 puntos y atrapando 13 rebotes, acompañado por los 21 puntos de Dylan Harper y 18 de Devon Vassell, parecía que el camino hacia un empate 2-2 sería inevitable para los Spurs.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en el tercer cuarto, cuando los Knicks se encontraban 85-65 abajo y luego 95-75 tras un comienzo frío en el último periodo. Jalen Brunson fue el encargado de inyectar energía a su equipo, y junto a Anunoby, comenzaron a construir la remontada. Con el marcador en 88-97 y 6.29 minutos restantes, la distancia empezó a acortarse, mientras los Spurs parecían paralizados, anotando solo 30 puntos en la segunda mitad tras un primer tiempo arrollador de 76.
Este partido marcó la mayor remontada en la historia de finales, superando el récord de 24 puntos establecido por los Celtics en 2008. Brunson y Anunoby se convirtieron en los pilares del equipo, sumando juntos 69 puntos, con un notable rendimiento en el último cuarto.
“Es el tiro más icónico de la historia del básquetbol en Nueva York. No sé si hubo una jugada más grande que cualquier otra en la historia de los Knicks. Es el tiro más significativo de la historia del baloncesto en Nueva York”, aseguró el entrenador de los Knicks, Mike Brown.
Anunoby, visiblemente emocionado tras la victoria, destacó: “Nunca nos rendimos, estuvimos en el partido, seguimos presionando. Creemos en nosotros, hemos remontado antes, somos fuertes y lo hemos hecho antes. El Madison Square Garden es eléctrico.”












