En respuesta a las inquietudes sobre la dificultad de identificar y definir el deseo personal, el especialista enfatizó: “No es fácil saber qué se desea. Porque entre el deseo y uno mismo se interponen tantas cosas. Lo primero que se interpone son los deseos ajenos, esas voces y mandatos relacionados a lo que se espera de nosotros”.
Rolón destacó que muchas personas se sienten abrumadas por las opiniones ajenas, lo que las aleja de su propia esencia: “Estamos tan atravesados por opiniones ajenas que quedamos excéntricos a nosotros mismos”. El autor también subrayó que el esfuerzo personal es esencial para la transformación de la realidad: “La vida se vuelve mucho más luminosa y atractiva cuando uno se esfuerza”. Apreciando la formación y el continuo aprendizaje, Rolón considera que estas son claves para enriquecer el pensamiento y la experiencia de vida.
“Todas esas voces ajenas que nos dijeron cómo teníamos que ser, a quién teníamos que amar, si debíamos estudiar o no, se interponen entre nuestro deseo y nosotros”, añadió. Esta realidad provoca que las personas se sientan desconectadas de su propio centro y que la influencia de los progenitores y la sociedad opaque su capacidad de decisión. “Aparecen esos mandatos, esas críticas, ese dolor que a veces nos habita cuando sabemos que estamos defraudando lo que se esperaba de nosotros”, indicó.
El psicoanalista también abordó el tema de la decepción personal, enfatizando que “toda esa angustia, esa decepción, esa culpa se interpone entre mi deseo y yo”. En este marco, Rolón explicó que el camino hacia el autoconocimiento implica distinguir entre los deseos genuinos y las imposiciones externas. Con frecuencia, las metas que perseguimos reflejan lo que otros esperan de nosotros, más que nuestras propias aspiraciones internas.
“Todos tenemos que hacernos cargo de algo que se espera de nosotros. Nadie llega a este mundo de una manera ingenua, sin algo que lo preceda. Si tenés suerte, un buen deseo”, consideró Rolón. Además, reflexionó sobre el narcisismo que a menudo se transmite de padres a hijos: “Ese narcisismo, donde vas a tener todo lo que yo no tuve, plantea un desafío. ¿Y quién te dijo que yo quiero tener lo que vos no tuviste? Sé un poco más piadoso, déjame averiguar qué es lo que yo deseo”, exhortó.
El psicoanalista también profundizó en la dificultad para alcanzar la felicidad, ya que muchos no conocen sus verdaderos deseos: “Estamos siempre excéntricos de nuestros deseos, apabullados por palabras y deseos ajenos, que son tanto familiares como culturales”. Rolón explicó el concepto de superyó, que alberga discursos que sugieren el destino de una persona, y propuso que el psicoanálisis podría describirse como el arte de intentar que alguien no cumpla su destino: “No, no, vos lo que querés alcanzar es tu deseo. El destino viene de otro lugar, es excéntrico a vos”, concluyó.












