Durante agosto, el saldo utilizado mediante tarjetas de crédito registró un incremento nominal del 1,4% respecto de julio y alcanzó los $25,1 billones. En la comparación interanual, el aumento fue del 20,1%, frente a los $20,9 billones registrados durante el mismo mes del año anterior.
Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, el comportamiento muestra una evolución diferente. Con una variación de precios estimada en 1,7% mensual y 33,5% interanual, el financiamiento mediante tarjetas registró una caída real del 0,3% respecto del mes anterior y del 10,1% en la comparación con agosto del año pasado.
Desde el sector financiero señalaron que la reducción de estas carteras se viene acelerando después del período de expansión que se extendió entre marzo de 2024 y noviembre de 2025. La evaluación es que las tarjetas están siendo utilizadas cada vez menos como una herramienta de financiamiento.
La tendencia también se refleja en los distintos períodos de comparación. La caída acumulada alcanza el 3,4% durante el último trimestre, el 5,9% en el semestre y el 10,1% en el último año. De esta manera, el retroceso más reciente resulta mayor al registrado en los períodos anteriores.
Otro de los aspectos destacados desde el sector es la evolución del promedio de caída mensual. El incremento de ese ritmo de contracción constituye una señal de que la reducción del uso de las tarjetas se está profundizando.
La situación presenta mayores dificultades para los clientes que se encuentran en situación irregular. En esos casos, las tarjetas pueden ser suspendidas, lo que impide continuar utilizando el límite disponible y acceder nuevamente a esa herramienta de financiamiento.
Al mismo tiempo, las entidades financieras mantienen mayores restricciones para actualizar los límites de crédito. En este escenario, los incrementos de las calificaciones crediticias quedan principalmente concentrados en los clientes considerados de mejor perfil.
Sin embargo, desde el sector financiero advierten una particularidad: justamente esos clientes, que cuentan con mejores condiciones para acceder al crédito, son también quienes muestran una menor predisposición a endeudarse frente al escenario económico actual.
El resultado es un mercado de tarjetas que, pese a mostrar un crecimiento en los montos nominales, registra una disminución cuando se mide en términos reales, acompañada por mayores restricciones para los usuarios con dificultades de pago.












