Cuatro individuos se presentan ante el tribunal. Loïk Le Priol, de 32 años, excomando de la marina y antiguo miembro del Groupe Union Défense (GUD), un movimiento estudiantil de ideología ultraderechista, enfrenta cargos por asesinato. Romain Bouvier, de 35 años, también vinculados al GUD, es juzgado por tentativa de asesinato y posesión no autorizada de armas de categoría B. Lyson Rochemir, quien era pareja de Le Priol en el momento de los sucesos y conducía el vehículo involucrado, enfrenta acusaciones de complicidad en tentativa de asesinato, modificación del lugar del crimen y ocultación de pruebas. Antony Sorrentino, admirador de la extrema derecha que supuestamente asistió a Bouvier durante su huida, está acusado de encubrimiento. La justicia determinó que los acusados no tenían un “plan criminal común”, lo que explica la diversidad de cargos en su contra, con Le Priol y Bouvier enfrentando posibles penas de cadena perpetua.
Durante su comparecencia, ambos imputados mostraron una actitud casi indiferente. Vestido con un polo blanco y gafas, Bouvier, que se presentó con la cabeza rapada, adoptó un tono respetuoso, contestando con un “sí, señor presidente” al juez. Afirmó haber trabajado como freelance en el ámbito de la comunicación digital. A su lado, Le Priol, quien lucía una camisa azul y apariencia juvenil, se describió de manera sobria como agricultor. Esta normalidad aparente contrasta con la gravedad de las acusaciones en su contra.
Los hechos se remontan a una noche ordinaria para Federico Martín Aramburú, de 42 años, quien había jugado 22 partidos con Los Pumas y había sido campeón de Francia con el Biarritz Olympique. Aramburú llegó a París para presenciar el partido inaugural del Torneo de las Seis Naciones entre Francia e Inglaterra. Tras una cena con antiguos compañeros, se reunió con su amigo y exjugador de Biarritz, Shaun Hegarty, en un café del boulevard Saint-Germain. Allí, alrededor de las 6 de la mañana, surgió un conflicto con Le Priol y Bouvier, que fue interrumpido inicialmente por el personal del local.
Luego, Martín Aramburú y Hegarty abandonaron el establecimiento a pie. Sin embargo, los acusados los siguieron, y Bouvier disparó en cuatro ocasiones desde el Jeep que conducía Rochemir. Posteriormente, Le Priol, que llegó a pie pocos segundos después, utilizó un revólver Colt New Pocket, que tiene un tambor de seis balas calibre .32 SW, un arma que se vende libremente, disparando seis veces. Aramburú recibió varios disparos, particularmente en la espalda, y falleció en el lugar.
La primera jornada del juicio estuvo marcada por la llegada tardía de la familia de la víctima, a poco de las 15, quienes no contaron con la presencia de Cecilia Aramburú, madre de Federico, que no pudo asistir por razones de salud, ni de sus tres nietos. Los familiares lucían pañuelos rojos con el nombre “Fede”, la bandera argentina y el número 13, elaborados en homenaje al jugador. María Aramburú, la esposa de la víctima, y Shaun Hegarty, llegaron previamente al juicio junto a los abogados de la acusación, que se presentan como Yann Le Bras y Véronique Massi.
Los principales acusados admitieron haber utilizado sus armas esa noche, pero niegan haber tenido la intención de matar, una defensa que será central en el juicio. En declaraciones a un medio, el abogado de Bouvier criticó la idea de asesinato premeditado, señalando que “es un caso de virilidad, de tipos que se pegaron un atracón de alcohol hasta la madrugada”. Sin embargo, la acusación considera esta versión como insostenible. “Fue una pelea que no puede justificar un nivel de violencia tan extremo. Se trató de una cacería humana desencadenada por un acuerdo entre los acusados”, argumentó el abogado Le Bras. A su vez, había señalado que los dos principales acusados tenían antecedentes por su peligrosidad y se encontraban bajo medidas cautelares, entre ellas la prohibición de poseer armas, violaciones que ocurrieron la noche del crimen.
La abogada Véronique Massi enfatizó la gravedad del hecho inicial: “Son dos hombres armados deambulando por las calles de París, lo que no puede tomarse a la ligera”. El juez encargado del caso mantuvo la acusación de asesinato.
La jornada judicial concluyó con la constitución del jurado, integrado por cinco mujeres y un hombre, y la confirmación del cronograma de testigos, que incluye la comparecencia de exjugadores de Los Pumas como Gonzalo Quesada y Thomas Lièvremont. Además, se deberá analizar la psicología de Le Priol, como su presunto trastorno de estrés postraumático, relacionado con su pasado militar, tema en el que los expertos tienen posturas divididas. Se estima que el veredicto final se conocerá hacia fines del mes.












