En cuanto a la información errónea relacionada con estos fármacos, el médico expresó su preocupación por la proliferación de noticias falsas en los medios y en las redes sociales. “Prácticamente el 50% de las noticias médicas son falsas. No hay duda de que los medicamentos para el colesterol son efectivos y salvan vidas”, declaró. Comentó que circulan afirmaciones alarmantes sobre las estatinas, sugiriendo que su uso puede provocar efectos adversos graves, lo que cause incertidumbre entre los pacientes, incluidos ciertos profesionales de la salud.
Tartaglione también abordó los niveles óptimos del colesterol LDL, indicando que para una persona sana, este valor debería ser inferior a 116 mg/dL. En el caso de fumadores, hipertensos o diabéticos, el nivel deseado debería ser menor de 100 mg/dL, y en pacientes con antecedentes de enfermedades cardíacas, el rango ideal es inferior a 50 mg/dL. Sin embargo, el doctor concluyó señalando que, al igual que otros medicamentos, las estatinas pueden tener efectos secundarios, siendo los dolores musculares una de las reacciones adversas observadas en aproximadamente el 1% de los casos.
En relación a la alimentación adecuada para prevenir problemas con el colesterol, los expertos resaltan la relevancia de los alimentos de origen vegetal, que contienen altos niveles de fibra, un macronutriente fundamental para la eliminación de toxinas. Un informe de la Universidad de Harvard destaca que las guías alimentarias estadounidenses recomiendan un consumo diario de fibra de entre 20 y 30 gramos. Se sugiere incluir en la dieta granos integrales, verduras de hojas verdes, legumbres, frutas y frutos secos.
Según la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, cerca del 40% de los argentinos mayores de 18 años presenta niveles de colesterol total elevados. La médica cardióloga Analía Aquieri, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, indicó que debido a que a menudo no se presentan síntomas inmediatos, diferentes guías internacionales sugieren realizar un primer control entre los 6 y 11 años, y otro entre los 17 y 21 años. Además, enfatizó que aquellos con antecedentes familiares de patologías relacionadas con el colesterol o enfermedades cardiovasculares a edades tempranas deben hacerse chequeos periódicos con mayor frecuencia. Para pacientes con bajo riesgo cardiovascular, se recomienda una reevaluación cada tres años hasta cumplir los 30 años, y luego de manera anual.
La presencia de niveles elevados de colesterol LDL implica una serie de riesgos significativos para la salud, como la aterosclerosis, que puede resultar en la obstrucción de las arterias y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Además, puede ocasionar angina, dolor en el pecho y dificultad respiratoria. Un accidente cerebrovascular puede manifestarse a través de síntomas como dolor o entumecimiento en un brazo o en un costado del cuerpo, mareos o problemas de comunicación. Asimismo, puede provocar enfermedad arterial periférica, caracterizada por dolor al caminar, y xantomas, que son manchas amarillentas alrededor de los ojos.












