El ambiente en el predio de Ezeiza era vibrante y soleado durante la primera práctica abierta tras la final del Mundial 2026, donde Argentina fue derrotada por España en Nueva Jersey. Sin embargo, la caminata deliberada de Scaloni desde el centro del campo hasta donde se encontraba la prensa atrajo toda la atención.
Los reporteros comenzaron a alertar a sus redacciones sobre la inusual aparición del técnico, que no estaba programada, ya que se esperaba que se pronuncie en una conferencia de prensa el próximo martes. No obstante, Scaloni hizo su ingreso con una sonrisa y la claridad de siempre, eligiendo marcar la cancha sobre su futuro. “No hay novedades sobre mi renovación”, repitió con insistencia. “Las ganas están, este es un lugar soñado, pero no me reuní con nadie: lo que sale en los medios es totalmente falso”, afirmó.
La llegada inesperada de Scaloni se interpretó como un mensaje dirigido a la AFA, y más concretamente a la oficina presidencial, que estaba vacante, dado que Claudio “Chiqui” Tapia se encontraba en Asunción en una reunión de la Conmebol con los equipos semifinalistas de las Copas Libertadores y Sudamericana. La continuidad de Scaloni ha suscitado comparaciones con el juego del Don Pirulero, donde cada uno juega su partido.
Claudio Tapia inició el rumor de que, tras una conversación el lunes por la noche, su continuidad estaba casi asegurada en un esquema 2+2: primero hasta la Copa América 2028 y luego hasta el Mundial 2030. Scaloni refutó esos rumores, aunque sin romper lazos, ya que sus palabras también reflejaban su deseo de continuar en la AFA y una amistad consolidada con Tapia.
¿Existió una ruptura entre Scaloni y Tapia? En absoluto. Scaloni hizo su jugada al percibir que había movimiento del otro lado. “Con respecto a lo mío no hay novedades. Quedamos en reunirnos con el presidente, está la predisposición, y cuando haya algo que comunicar, lo haremos. Nos íbamos a juntar, pero tuve que ir al dentista”, explicó entre risas, con el mismo argumento que ha usado en otras ocasiones.
“Las ganas de estar acá están, eso es seguro. Sin embargo, hay varios aspectos por discutir, no solo lo económico. Después de un torneo tan emotivo como el Mundial, uno reflexiona. Fue un golpe duro tras la final. Este lugar es un sueño. A partir de ahí, debemos sentarnos con el presidente y dialogar. Todo lo que se comentó no es cierto, por ahora todo permanece como estaba. Estamos trabajando para este partido”, añadió.
Con esto, Scaloni logró calmar un poco las aguas, mostrando su disposición para continuar, algo importante dado el contexto reciente. Es posible que el entrenador haya sentido desagrado por los rumores de que su continuidad estaba prácticamente confirmada tras una reunión positiva con Tapia. Por ello, insistió en que “no pudimos hablar todavía”.
La improvisada atención a la prensa se extendió por más de 30 minutos y Scaloni mantuvo una actitud amigable durante todo el encuentro. Atendió primero a los medios deportivos, luego a los canales de noticias, y finalmente a radios y medios impresos, siempre exhibiendo una buena disposición.
“El cariño de la gente es lo que mejor llevo. Ni en los mejores sueños lo imaginé. Me resulta incluso algo incómodo”, reveló mientras se acercaba a donde estaba la prensa. También comentó: “Volver aquí me llena de melancolía. Maradona se fue, Leo dejará de jugar, y eso también me afectará. Lo mío también pasará. Hablo desde el corazón: este es un lugar privilegiado, pero no significa que deba atornillar permanentemente. Existen condiciones que deben discutirse y veremos si se puede llegar a un acuerdo”.
El entrenador también se refirió a la petición pública de los jugadores para que él continúe: “Quizás se genera un aumento innecesario de atención sobre el tema de mi continuidad. A los jugadores no les afectará si sigo o no, no influye en el proyecto. Es lógico que sea más cómodo tener un entrenador conocido, pero no es decisivo”, consideró.
Scaloni, al hablar, no cerró puertas; por el contrario, dejó claro que su deseo de permanecer es firme, pero también destacó que no pretende que se dé por hecho algo que aún no ha sucedido. Luego de ocho años, cuatro títulos y una final perdida, es evidente que hay factores a considerar y condiciones por pactar.
Al finalizar su intervención, el técnico campeón del mundo se retiró sonriente, despidiéndose y bromeando sobre su habilidad para andar en bicicleta. “Ya no me caigo”, comentó. Sin embargo, antes de regresar a las instalaciones, lanzó un mensaje claro: las ganas de continuar están presentes; ahora queda sentarse, dialogar y llegar a un acuerdo. La negociación, ni más ni menos.












