Nicolás compartió cómo conceptualizó el proyecto de reconstrucción del Verdirrojo, el desarrollo de su filosofía y el peso del legado familiar en el ámbito futbolístico. En su libro titulado “El equipo detrás del equipo”, se aborda la gestión, el liderazgo, la cultura organizacional, el alto rendimiento y la planificación deportiva, así como sus experiencias y reflexiones personales. Aunque el lanzamiento tuvo lugar el 12 de julio, la presentación oficial se realizó a mediados de septiembre.
“Cuando empecé a escribir el libro, lo hice bajo la intención de profundizar en mi formación tras ser nombrado director deportivo en Maldonado. Sentí la necesidad de formarme mejor, ya que venía destacándome, pero quería entender a fondo mi rol y funciones. Así surgieron varios borradores, empecé a anotar mis ideas y el proceso dio vida al libro. Este trabajo me llevó casi doce meses y refleja mis vivencias y experiencias, así como las reflexiones que he desarrollado a lo largo de mi carrera”, declaró.
Nicolás también reflexionó sobre la función del director deportivo en una institución de fútbol: “He comprendido que saber de fútbol no es suficiente para ser un buen director deportivo. A partir de esa reflexión, volqué en el libro la versatilidad que necesitamos desarrollar los gestores, los directores deportivos y quienes nos encontramos en posiciones de liderazgo. Es esencial saber de fútbol, pero hay muchos otros aspectos que debemos considerar, como la gestión, el liderazgo y la capacidad de entender el alto rendimiento, así como la habilidad para ejecutar y desarrollar un plan deportivo”.
Sosteniendo un ejemplar de su libro durante toda la entrevista, Nicolás subrayó la relevancia de esta producción para su carrera: “Es un gran desafío para mí haber escrito un libro en un año tan significativo, repleto de trabajo y emociones que fluctuaban todo el tiempo. Ha sido un año complicado, pero lo disfruté enormemente. Me permitió canalizar mis emociones, y me llena de mucho orgullo el libro que he escrito”.
“Para mí, ser parte de una familia tan arraigada en el fútbol es un enorme orgullo y felicidad. Es, además, una gran responsabilidad, porque mis acciones afectan el prestigio que hemos construido. Esta carga es significativa, intentamos defenderlo y hacerlo valer cada día”, aseguró, con visible orgullo.
Previo a su llegada como director deportivo de Deportivo Maldonado, experiencia que también tuvo en Deportivo Mac Allister, Nicolás atravesó diversos roles en el fútbol, como entrenador, ayudante de campo, coordinador de juveniles y secretario técnico.
La familia de Nicolás ha tenido un impacto notable en el fútbol argentino. Los hermanos Carlos Patricio (Estudiantes, Maipú, Argentinos, Aldosivi) y Carlos Javier (Argentinos, Boca Juniors, Racing, Ferro), fueron figuras prominentes a finales de los 80. Décadas después, el apellido volvió a resonar en el fútbol local a través de Alexis (Argentinos, Boca, Brighton, Liverpool), Kevin (Argentinos, Boca, Union Saint-Gilloise) y Francis (Argentinos y Talleres).
– ¿Cómo fue tu formación en el deporte y cuándo te diste cuenta que para ser director deportivo hay que saber más que de fútbol?
– Inicié con la dirección deportiva en Deportivo Mac Allister en el año 2021. Fue un proceso enriquecedor que duró dos años y medio, donde potenciamos la metodología de entrenamiento del fútbol juvenil, establecimos y desarrollamos un modelo de juego en la institución, y fortalecimos todos los vínculos con los equipos de AFA para promover la inserción de futbolistas en el ámbito federativo. También mejoramos la infraestructura del club, así como la captación y formación de talentos. Fue un proceso gratificante que me permitió impactar de manera más eficiente en las organizaciones. Entendí que la mejor manera de hacer un impacto significativo es desde este rol, que permite abarcar todas las áreas; a diferencia de ser técnico, donde se interviene solo en algunas. La dirección deportiva permite realizar cambios reales dentro de una organización. Esto lo vivencié y lo identifiqué claramente en Deportivo Mac Allister. Desde ahí, me empezó a entusiasmar el rol y lo he llevado a cabo también en Deportivo Maldonado, aunque con herramientas, visiones y objetivos diferentes, adaptados a las necesidades del club.
– ¿Cuáles son los plazos para generar un proyecto sólido en el fútbol?
– Las direcciones deportivas requieren tiempo, dado que los procesos en este ámbito son más lentos que en otros. Si bien comprende la inmediatez y las urgencias del fútbol moderno, creo que es en los primeros dos años donde se puede vislumbrar algo del impacto de una dirección deportiva. Considero que tras un proceso de cuatro o cinco años es cuando se reflejan los resultados más contundentes, tomando en cuenta el fútbol juvenil, el profesional, el área de scouting y el marketing, entre otras áreas involucradas. Por lo general, se necesita un plazo adecuado y creo que apenas a partir de los dos años se comienzan a observar cambios representativos. Sin embargo, un cambio significativo se percibe con el mercado de pases que se realiza tras la llegada de un director deportivo; pero esto es solo el principio, una parte del total. La labor de un director deportivo trasciende las contrataciones del primer equipo.
– ¿Qué hay que sembrar dentro de un club para asegurar que, cuando ya no estés, el proyecto siga funcionando?
– Esa es una de las principales funciones de un director deportivo: dejar el club en condiciones mejores de las que se encontró. En Deportivo Mac Allister logré dejar un club organizado, con una metodología propia de trabajo, una forma específica de formar futbolistas, y una gestión para la inserción de jugadores en AFA. Esto es el resultado de un proceso colectivo en el que hubo muchas personas con un fuerte sentido de pertenencia hacia el club. En Deportivo Maldonado creo que ya he elevado la vara. La próxima persona que asuma mi rol deberá tener roles y funciones claramente definidas y profesionalizadas. El scouting debe operar de forma alineada a lo que busca la dirección deportiva, y el cuerpo técnico debe trabajar en consonancia con las propuestas del área deportiva. Aspiro a dejar como legado la enseñanza sobre la importancia del crecimiento conjunto entre todas las áreas. Expliqué a mi equipo de trabajo, al proponer un cambio en el área de marketing: ‘¿Por qué es fundamental? Porque cuando llamo a un futbolista, lo primero que hace al colgar es revisar el Instagram del club. Si la imagen que proyectamos no es la adecuada, ese futbolista tal vez no considerará venir’. Por eso, la interacción entre todas las áreas es esencial para generar un impacto positivo en el crecimiento del área deportiva.
– ¿Cuáles son las áreas bajo tu responsabilidad y en las que influyes en Deportivo Maldonado?
– Ocupo el área de dirección deportiva, que impacta directamente en el fútbol profesional con decisiones sobre la contratación de técnicos, futbolistas, renovaciones y la creación de contratos para futbolistas juveniles. Abarca también el fútbol juvenil desde la implementación de metodologías, la selección de cuerpos técnicos y el estilo de juego que se desea desarrollar en el club, así como los objetivos de captación a implementar. Además, influye en la forma en que comunicamos el plan deportivo que estamos desarrollando, incluyendo el área de marketing. A su vez, abarca toda la organización diaria, incluyendo los aspectos logísticos y culturales que deseamos fomentar dentro del club. Esto incluye la atención a la salud de los jugadores y aspectos como nutrición y alimentación. Si aspiramos a crear una cultura de alto rendimiento, necesitamos que los profesionales a cargo compartan esta visión. Por lo tanto, el impacto es extenso y abarca todos los niveles. Obviamente, uno no realiza todas las tareas, pero sí se tiene que asegurar de que todos comprendan el plan, la dirección a seguir y la cultura que buscamos establecer.
– ¿Qué podemos esperar en tu libro además de las ideas ya mencionadas?
– El prólogo fue escrito por Javier Mac Allister, mi tío. Posteriormente, el contenido fue elaborado enteramente por mí. Las citas que incluyo en el libro no provienen exclusivamente del fútbol. De hecho, encontrarás referencias de profesionales de otras disciplinas, como el baloncesto, con menciones a entrenadores célebres como John Wooden y Phil Jackson. También hay citas de filósofos y coaches. Para mí, las habilidades que necesitamos desarrollar pueden encontrarse fuera del ámbito del fútbol, en áreas como la comunicación y la habilidad para liderar, comenzando con el liderazgo de nuestras propias emociones. Las citas en el libro no son predominantemente del deporte, reflejando el enfoque amplio que quiero mostrar.
– ¿Cómo fue el proceso de escritura del libro?
– Con el deseo de seguir escribiendo, ya que me gustó mucho el proceso, aunque la naturaleza de nuestra profesión a menudo implica un tiempo ocupado, fines de semana incluidos, porque es cuando más trabaja un director deportivo. Siempre hay tiempo para escribir y, si uno se organiza bien, puede hacerlo. Por lo tanto, me encantaría publicar otro libro. Desde el inicio de la escritura hasta su finalización transcurrieron trece meses. Hubo un periodo de tres meses en el que no pude trabajar en el libro, durante noviembre, diciembre, enero y unos días de febrero, debido a mis compromisos con playoffs y el mercado de pases. En marzo, comencé a reanudar la escritura y en abril ya lo tenía listo.
– ¿Cómo comenzó tu proyecto en Deportivo Maldonado?
– En esta ocasión, se presentó de manera diferente. Estaba en Deportivo Mac Allister, pero buscando crecer y enfrentar nuevos desafíos, sentí que había llegado a un punto álgido. Así que estaba en busca de nuevos horizontes. Tuve una reunión con una de las personas del club que, en ese momento desempeñaba un rol de asesor del dueño, quien es inglés. Le manifesté mi deseo de asumir un rol relacionado con la gestión. Pocos meses después, me hicieron una oferta que no acepté. Dos o tres meses más tarde, tras la consagración de Uruguay en el Mundial Sub-20, el dueño se dio cuenta de que había talento en el país y expresó: ‘Estamos en Uruguay, evidentemente hay talento, porque salimos campeones del mundo y no tenemos futbolistas en esa selección ni en el fútbol joven con desarrollo y proyección’. Así que se propuso dar un vuelco en la captación de talentos. Allí es donde comencé como secretario técnico del club, buscando influir en las categorías juveniles y en la contratación de futbolistas en la Primera División. Durante ese año y tres meses como secretario técnico, los resultados no fueron como esperábamos, pero en lugar de ser despedido, me ascendieron al cargo de director deportivo a fines de 2024. Desde esa posición, pude tener un impacto real en la organización, dado que en un rol jerárquico es más sencillo generar cambios significativos. Al asumir como director deportivo, tomé decisiones difíciles que, aunque complejas, resultaron en pequeñas pero fundamentales modificaciones que impactaron positivamente en la organización.
– ¿Cómo se lleva a cabo el análisis para tomar una decisión en el proyecto?
– Lo esencial para mí es la profesionalización de todas las áreas. Para eso, he formado buenos equipos de trabajo. Mis primeros pasos se basaron en contratar profesionales competentes en los que pueda apoyarme y delegar tareas, lo que permite que la estructura del club se acerque a la excelencia. Cuando comenzamos a mejorar los procesos, los resultados comenzaron a llegar. Las primeras medidas que implementé fueron progresivas, impactando en todas las áreas. Cambiamos el personal de marketing, modificamos el staff de las divisiones formativas y de Primera División, así como la manera en que seleccionamos futbolistas para salir al mercado. También trabajamos en mejorar la infraestructura del club. Se llevaron a cabo cambios significativos, pero fueron realizados de forma gradual; con muchos ajustes pequeños logramos resultados notables.
– ¿Cómo se gestiona el personal involucrado en Deportivo Maldonado?
– Estoy a cargo de todo lo relacionado con el fútbol juvenil, la operativa diaria y el plantel de la primera división, lo que significa que lidero a más de cien personas. Cada uno en su área dirige y gestiona, pero es a mí a quien corresponde gestionar y liderar al personal involucrado en la organización. En la dirección deportiva colaboro con un secretario técnico, un jefe de scouting y un coordinador de fútbol formativo. También cuento con el técnico de la tercera división, quien es de mi confianza, y un entrenador en primera división, al que delego una parte fundamental del proyecto.
– ¿Cómo es la relación con el entrenador y cómo se analiza la elección de un técnico que se alinee al proyecto?
– El técnico es clave en la ejecución diaria del plan deportivo. Debe ser alguien en sintonía con la esencia que queremos desarrollar dentro del club, con el estilo de juego que deseamos implementar y con la identidad del equipo que queremos forjar. La decisión más trascendental para un director deportivo es seleccionar al entrenador correcto. El ideal es que el técnico se adapte a nuestro enfoque y a la visión del plan deportivo que (desarrollamos). En este caso, contamos con un técnico que promueve un juego atractivo, es trabajador y está logrando importantes mejoras en los futbolistas. Se trata de un entrenador valiente, dispuesto a competir en todas las canchas de igual a igual. Esto no solo genera equipos más competitivos, sino que también eleva el valor de los jugadores, permitiéndoles mostrar su potencial.
– ¿Cómo se gestiona el scouting en un equipo como Deportivo Maldonado y cómo se convence a los futbolistas?
– En el área de scouting contamos con un equipo dedicado a supervisar ligas específicas. Las ligas que seguimos son las que más relevancia tienen en el futbol uruguayo: Primera División, Segunda División, Tercera División, así como la liga argentina. Observamos jugadores de Primera, B Nacional, B Metro, y prestamos especial atención a la reserva argentina. Esto se debe a que hay muchos talentos que, a pesar de tener buena formación, no cuentan con espacio en Primera División y pueden necesitar una oportunidad para destacarse. En consecuencia, se les puede ofrecer un camino. Estos futbolistas se adaptan rápidamente al fútbol uruguayo, ya que existe una cultura y una idiosincrasia muy similar. Por lo tanto, el proceso de adaptación es muy efectivo. Distribuimos el seguimiento por ligas y a partir de ahí generamos una base de datos donde monitorizamos a los jugadores que nos han interesado. Hacemos comparaciones, filtramos por datos y demás, hasta llegar a los candidatos ideales.
– ¿Te visualizas en otro rol dentro del club?
– El cargo donde me siento más a gusto, donde creo que me he formado mejor y donde he logrado un mayor rendimiento es, sin duda, la dirección deportiva. Aspiro a desarrollar mi carrera en esta área. En la actualidad, me veo desempeñando este rol y sinceramente he pasado por diversas funciones. He sido coordinador de juveniles, técnico, ayudante de campo y secretario técnico. Donde más impacto he generado y mejor rendimiento he obtenido es como director deportivo.
– ¿Te imaginas en otro equipo con un nuevo proyecto deportivo?
– Menciono que quiero hacer carrera porque deseo seguir creciendo como profesional y en la dirección deportiva. Actualmente, estoy en un club donde me siento cómodo, valorado y escuchado. Siento que tengo influencia y me he adaptado bien a mi vida personal y privada. Así que, a corto plazo, no tengo intenciones de salir o cambiar de rumbo. Mi objetivo es quedarme en Deportivo Maldonado un tiempo más, hasta donde el proyecto pueda mantenerse.












