La cadena de acontecimientos comenzó con dos carreras prometedoras. Colapinto finalizó noveno en Monza y séptimo en Madrid, lo que le permitió sumar ocho puntos y demostrar que podía competir en el pelotón medio. Sin embargo, la situación cambió drásticamente a partir de la competencia en Azerbaiyán.
En Bakú, el piloto cometió un error significativo. Tras una neutralización, frenó tarde en la primera curva, perdió el control y colisionó con su compañero Pierre Gasly. Ambos autos de Alpine se retiraron de la carrera y Colapinto recibió una penalización de cinco posiciones para la siguiente prueba. El piloto asumió su error, mientras que Flavio Briatore expresó su descontento por una maniobra que privó al equipo de una posibilidad sólida de sumar puntos.
En la siguiente carrera, en Sepang, el escenario fue distinto. Colapinto partió desde la 21ª posición y terminó en el 13° lugar, aunque una estrategia arriesgada afectó sus posibilidades. Alpine optó por neumáticos para piso seco cuando la pista aún estaba húmeda, lo que perjudicó a ambos pilotos y resultó en una oportunidad desaprovechada, debido a una decisión tácticamente errónea y no por un error de conducción.
El abandono en Singapur se debió a un problema que Alpine inicialmente atribuyó a una posible falla en la transmisión. No se registró ningún incidente en pista que justificara el retiro. Gasly, por su parte, pasó del séptimo lugar en clasificación al undécimo en la carrera, lo que sacó a la luz una debilidad recurrente del A526: la dificultad para mantener el rendimiento durante las largas tandas y gestionar los neumáticos.
Durante el Gran Premio de Estados Unidos, se agudizaron varios problemas que arrastra Alpine. Colapinto clasificó en 14° posición, pero debido a una penalización de diez posiciones por el reemplazo de una unidad de control electrónico, tuvo que iniciar desde la parte trasera de la grilla. Esta sanción impactó negativamente en su estrategia antes de que comenzara la carrera.
Decidió utilizar neumáticos duros para prolongar su primera tanda, pero tras su paso por boxes, se vio involucrado en un choque con Arvid Lindblad al intentar favorecer la posición de Gasly. El impacto causó daños en el piso y un pontón del A526, lo que llevó a Alpine a retirarlo de la carrera. Colapinto describió este incidente como un hecho de carrera en el que no tuvo espacio. A diferencia de Bakú, no asumió responsabilidad por su actuación. Gasly también sufrió daños en su vehículo, aunque logró finalizar en décima posición, obteniendo un punto.
El balance de las últimas seis competencias demuestra diferentes responsabilidades. Se destacó un error crítico en Azerbaiyán, una estrategia fallida en Sepang, un abandono por una posible falla mecánica en Singapur, y una penalización técnica seguida de un contacto en Austin. Atribuir todas estas situaciones únicamente al desempeño del piloto sería tan impreciso como exonerarlo de responsabilidad por lo ocurrido en Bakú.
Sin embargo, hay una problemática subyacente que afecta tanto a Colapinto como a Gasly. El A526 puede mostrar velocidad en una vuelta de clasificación, pero pierde competitividad a causa de la degradación de los neumáticos y las dificultades de tracción. Los responsables de Alpine han reconocido estas limitaciones, pero aún no han encontrado soluciones efectivas.
La continuidad de Colapinto para 2027 está garantizada, pero esto no minimiza la urgencia de recuperar rendimiento. Es esencial que el piloto evite cometer errores como el de Azerbaiyán y complete carreras plenamente. Por su parte, Alpine debe trabajar en la confiabilidad, la estrategia y el rendimiento de un auto que ha dejado escapar demasiadas oportunidades.
La crisis que atraviesa Colapinto no puede ser atribuida únicamente a su conducción, y la situación de Alpine no se puede entender sin considerar las fallas de sus pilotos. El desafío, de cara al próximo Gran Premio de México, será lograr que ambas partes superen los problemas y comiencen a sumar puntos nuevamente.












