“No todos los mareos son iguales”
“No todos los mareos son iguales”, sostuvo Tartaglione. Para explicar las diferencias, describió tres situaciones: sentir que uno está por desmayarse, tener vértigo y experimentar inestabilidad al caminar. En el primer caso, la vista puede nublarse y la persona siente que está a punto de perder el conocimiento. El especialista indicó que esto puede deberse a una disminución del flujo de sangre al cerebro.
Otra manifestación es percibir que todo gira. El cardiólogo relacionó el vértigo con el oído interno y mencionó una situación habitual: acostarse o darse vuelta en la cama y sentir que esta rota de un lado al otro. La tercera posibilidad es el desequilibrio, que puede expresarse como inseguridad al caminar. Según Tartaglione, precisar cuál de estas sensaciones predomina y describirla en la consulta permite orientar los pasos siguientes de la evaluación.
Por qué puede aparecer un mareo al levantarse
Algunas personas sienten mareo cuando se ponen de pie bruscamente porque la circulación no se ajusta con suficiente rapidez al cambio de posición. Esta disminución de la presión arterial se denomina hipotensión ortostática. El especialista también señaló el papel de los gemelos, los músculos de las pantorrillas, que funcionan como una bomba muscular y favorecen el retorno de la sangre.
Otro ejemplo que mencionó es el mareo que puede surgir al bajarse de una cinta después de correr. En ese contexto, Tartaglione subrayó la importancia de consultar al médico sobre los medicamentos que se toman, ya que pueden influir en estos episodios. Conocer el tratamiento de cada persona es parte de la evaluación de sus síntomas.
El calor y las señales que pueden anticipar un desmayo
Estar mucho tiempo de pie y sin moverse, permanecer en lugares calurosos, concurridos y poco ventilados, o no haber comido ni tomado suficiente líquido fueron algunos de los desencadenantes que enumeró el cardiólogo. Como ejemplos, mencionó las filas y los actos escolares, en los que los chicos pueden pasar largos períodos quietos. “Muchos chicos no desayunan y eso es un error muy grave porque tienen que desayunar”, señaló.
También explicó que un susto, el dolor o ver sangre pueden causar un desmayo. Recordó, por ejemplo, el impacto que pueden sentir los estudiantes de Medicina durante sus primeras prácticas.
Antes de un episodio pueden aparecer señales como palidez, sudoración, náuseas y visión borrosa. La persona también puede sentir que mira a través de un túnel o que los sonidos se alejan. Frente al calor y las concentraciones de público, el especialista resaltó la importancia de hidratarse bien.
Cuándo hay que prestar especial atención
Tartaglione puso el foco en los desmayos que se producen durante la actividad física. “Un desmayo en el deporte es muy grave. Hay que analizarlo”, advirtió. Extendió la recomendación a quienes entrenan disciplinas como fútbol y hockey.
También requieren atención los episodios que ocurren mientras la persona está acostada o sentada, los que aparecen de manera repentina y sin señales previas y aquellos que se acompañan de palpitaciones. En particular, destacó que es necesario evaluar la posible presencia de una arritmia.
El dolor de pecho fue otra señal que remarcó: “Si vos te empezás a marear con dolor de pecho, no dudés”, expresó. Además, mencionó los antecedentes familiares de muerte súbita a edad joven y señaló como situaciones de alarma que la persona no despierte o tenga convulsiones.
Qué hacer si una persona se desmaya
Ante un desmayo, Tartaglione recomendó acostar a la persona boca arriba, levantarle las piernas unos 30 centímetros y aflojarle la ropa. Indicó que no hay que ponerle nada en la boca y que tampoco se la debe incorporar enseguida, porque podría volver a marearse. Si vomita, hay que ponerla de costado.
El cardiólogo aconsejó llamar al 107 para pedir asistencia médica. Si la persona no respira, indicó que se deben iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar.












