Esta discusión no surge de la nada. La semana pasada, el gobierno de Javier Milei presentó ante el Senado un proyecto de reforma política que abarca la eliminación de las PASO nacionales, modificaciones en el financiamiento de los partidos, un enfoque en la transparencia y medidas adicionales para la continuidad de aquellos partidos sin representación efectiva, considerados “sellos de goma”.
Este movimiento del oficialismo nacional ha acelerado las conversaciones en el principal distrito electoral del país. Dentro del espacio que apoya a Cristina Fernández de Kirchner, hay un claro entendimiento de que si se va a abrir un debate sobre las normas electorales, Buenos Aires no debería depender de decisiones dispersas ni improvisadas. El objetivo que ha comenzado a circular es avanzar hacia una negociación integral.
Según fuentes del partido, la postura interna es contundente: las reformas electorales deben debatirse en años no electorales, garantizando previsibilidad institucional y tiempo político adecuado, en lugar de hacerlo cuando la contienda ya esté en marcha, lo que podría llevar a interpretaciones sesgadas de cada movimiento político.
Siguiendo esta lógica, varios referentes del kirchnerismo consideran que antes del Mundial debería concretarse, al menos, un acuerdo político general sobre el calendario electoral bonaerense y acerca de los principales cambios a discutir. Reconocen que legislar sobre una reforma integral en tan poco tiempo es complicado, pero creen que es viable llegar a consensos preliminares que faciliten un debate ordenado en el futuro.
La agenda que tienen en mente incluye tres grandes ejes y una sorpresa que ha tomado por sorpresa a diversos actores políticos: la posibilidad de incorporar la Boleta Única de Papel para las elecciones generales provinciales.
Este tema es uno de los más delicados de la política bonaerense desde que se sancionó la ley que restringe los mandatos consecutivos durante el gobierno de María Eugenia Vidal. Desde entonces, la cuestión ha reaparecido de manera cíclica en la Legislatura.
Desde el kirchnerismo no existe una objeción fundamental a revisar esta normativa. De hecho, muchos dirigentes creen que debe prevalecer la voluntad del electorado y que un intendente con apoyo popular no debería encontrarse impedido de presentarse nuevamente.
Sin embargo, enfatizan que este asunto no puede abordarse como una urgencia aislada ni como un acuerdo puntual entre bloques. La intención es integrarlo a un contexto más amplio de reforma del sistema electoral.
Mientras que a nivel nacional avanza la decisión oficial de eliminar las primarias y distintos sectores políticos critican sus costos y utilidad, en el kirchnerismo bonaerense se sostiene una defensa pragmática de las primarias.










