Su testimonio fue uno de los primeros en cobrar relevancia durante la investigación, que comenzó en 2018. Horowitz llegó a los tribunales de Comodoro Py poco después de las 08:30 de este martes.
Por su parte, la fiscal León le preguntó si sabía que Centeno realizaba anotaciones sobre su labor: “Me enteré tiempo después de esos cuadernos, pero él anotaba todo. Cuando compraba zapatillas a los hijos, números de tarjeta de crédito, todo anotaba”.
Posteriormente, la testigo mencionó que Centeno le había comentado que escribía esos cuadernos “por si lo dejaban sin trabajo”.
En su testimonio ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7), compuesto por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, Horowitz amplió su relato. Reveló que, tras la mudanza de Centeno a Salta, revisó varios documentos porque siempre había existido tensión en su relación: “Cuando él se fue a Salta entré a revisar algunas cosas porque la relación siempre fue mala, sabía que estaba por terminar, empecé a buscar para cubrirme porque yo era testaferro de él, para ver los recibos de los autos, lo que le pagaba a los choferes, los planos de la casa que compró en Bartolomé Mitre 2267, planta baja 2, en dólares. Él me daba la plata y yo la pagaba al Banco HSBC. Lo pagaba él, pero era yo la que iba”, relató.
La fiscal León volvió a indagar si realmente había visto los cuadernos relacionados con el caso: “Vi cuadernos cuando junté papeles que no tenían que ver con Baratta, eran todos de Centeno y se los di a Miriam Quiroga, ella se los dio a Baratta y los hizo desaparecer. Los cuadernos los vi porque estaban en ese armario con dos puertas. No leí específicamente qué tenían, vi que tenía una camarita gris chiquita”.
Horowitz detalló que había varios tipos de cuadernos, incluyendo unos de espiral y otros con tapas de diferentes colores. Ante la pregunta de la abogada Elizabeth Gómez Alcorta, defensora de Baratta, sobre cómo podía asegurar que el ex funcionario estaba detrás de la destrucción de la documentación, ella respondió: “Porque en los programas de televisión mostraron unas conversaciones del celular de Baratta donde él decía que me tenían que hacer callar y hacer desaparecer la documentación”.
Durante los nueve años que estuvieron juntos, Centeno removió de su casa los cuadernos, que los peritajes oficiales le atribuyen a él, y los guardó en una caja que luego pasó a manos de José Bacigalupo. Según la testigo, la relación con Centeno tuvo un impacto en su trayectoria laboral: “Como no veníamos bien, me consiguió un trabajo con Baratta y empecé a trabajar con Juan Vargas”. Trabajó en el Ministerio de Planificación Federal, específicamente en el área de Minería, pero su permanencia terminó cuando Mauricio Macri asumió la presidencia.
Asimismo, Horowitz explicó las condiciones de ciertas compras que realizó Centeno utilizando su nombre. “En verano la señora estaba en Estados Unidos, de nombre Margarita, ella es quien le vendió el departamento a Centeno. No sé cómo la consiguió, yo me enteraba todo después de que él hacía. Él renovó todo el departamento y empezó a tomar autos, Toyota, los puso a trabajar en el Ministerio de Planificación. Me daba la plata y yo iba al HSBC a pagar”, reiteró.
En cuanto a la relación entre sus ingresos y las adquisiciones de Centeno, mencionó: “No tengo ni idea de eso. A mí no me contaba mucho, me llevaba a firmar el 08 de los autos. Él usó mucho mi nombre para las compras. Yo nunca vi en manos de él plata, yo me enteraba cuando la operación ya estaba toda hecha”. Finalmente, describió su relación con Centeno: “Él hablaba de las migajas que le daba Baratta, pero a mí no me decía nada. De la puerta para adentro era otra cosa conmigo.”











