En su discurso, Máximo Kirchner lanzó duras críticas hacia la interna del peronismo, apuntando, aunque sin mencionarlo directamente, al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. “Hablan de hacer la unidad, y ni siquiera son capaces de ir a verla a San José”, manifestó el orador principal del acto, dirigido a las inminentes elecciones de 2027.
Posteriormente, un grupo de militantes se dirigió a la casa de la expresidenta. Desde detrás de las vallas, recibieron la salutación de CFK, quien se asomó al balcón vestida con una camisa celeste con detalles blancos, acorde a la celebración del Día de la Bandera.
Desde minutos antes de las 14, llegaron numerosos colectivos con militantes del Gran Buenos Aires, armados con banderas argentinas, que se unieron a los manifestantes en el parque del barrio de San Telmo. A diferencia de otros actos, la movilización no se focalizó inicialmente en el departamento de San José 1111, donde Cristina cumple su condena. Sin embargo, tras el discurso de Máximo, los militantes decidieron marchar hacia su hogar.
En el Parque Lezama, el líder de La Cámpora ocupó el centro del escenario, recibido especialmente por el locutor. Detrás de él se agruparon militantes destacados del kirchnerismo y el peronismo, incluyendo a Guillermo Moreno, Juan Grabois, Mayra Mendoza, y otros referentes como Jorge Capitanich y Wado de Pedro.
“Si no hay una reacción consciente, racional, más allá de los amores y odios políticos, que haga entender a nuestra sociedad que el camino de conformarse con tan poco, prometiendo alguna vez una vida hermosa… si no se rebelan ante ese destino, en el pueblo solo habrá más desamparo”, citó el dirigente a su madre.
Recuperó sus palabras al señalar que “el peronismo se había torcido y que había que ponerlo en el camino correcto”. Enfatizó que muchos dirigentes ven al peronismo como un medio para obtener poder, en lugar de entenderlo como una doctrina que debe servir al pueblo.
Una semana antes, en una intervención televisiva, Máximo había reafirmado su compromiso por la candidatura de su madre, diciendo que él y sus militantes van “a dejar la vida para que Cristina sea candidata”. En su intervención actual, criticó a aquellos que intentan negar la figura de Cristina: “Sería bueno si creen que pedir su libertad no es un capricho, lo hacemos porque es inocente”.
Puso énfasis en que algunos sectores privilegiados del gobierno no representan al pueblo y cuestionó el apoyo a las Pymes y la política de enajenación de recursos naturales del país. “Hablar claro, sin miedo”, exclamó, resaltando que “la compañera nunca va a dar la manito, ni será dócil ante el poder económico”.
Mientras se refería al liderazgo en el proceso político, reiteró que muchos cuestionaron la conducción cuando su madre estuvo detenida, pero que cuando ella estuvo en libertad y se presentó, nadie se atrevió a oponerse. “Nadie más que nosotros quiere la unidad del campo nacional y popular en la Argentina”, afirmó, recordando el verdadero sentido de la unidad que su madre promovió en 2019.
Con cuestionamientos directos al acuerdo con el FMI establecido por el gobierno anterior, Máximo enfatizó la necesidad de no repetir errores y de priorizar a la gente en la política. Al culminar su discurso, los militantes marcharon hacia San José 1111, donde había una notable presencia de vallas y pasacalles pidiendo libertad para la exvicepresidenta.
La caminata se extendió durante una hora y media. Al llegar, Cristina se asomó al balcón a las 18:13 con un atuendo que evocaba el Día de la Bandera. Saludo a sus seguidores, quienes corearon “Vamos a volver”, mientras ella les alentaba con su brazo en alto. A las 18:29, ingresó a su hogar, sucediendo rápidamente la desconcentración de los militantes.












