Esta situación provocó una oleada de críticas, especialmente desde Paraguay. Miguel Almirón recibió una tarjeta roja en un partido contra Túnez por una acción similar, en virtud de un protocolo de la FIFA que ha sido apodado ‘Ley Prestianni’, en referencia a un incidente anterior entre un jugador argentino y Vinicius que resultó en una severa sanción. Sin embargo, lo que sorprendió a muchos fue que Bellingham no enfrentara consecuencias tras taparse la boca para hablar con Ayew.
Se ha informado que la Federación Paraguaya de Fútbol presentó una queja formal ante la FIFA, argumentando que la aplicación de esta nueva regla en la Copa Mundial 2026 ha sido inconsistente. Los dirigentes paraguayos se refirieron a la jugada de Bellingham en el partido contra Ghana como un ejemplo.
Medios y expertos han señalado la falta de uniformidad en las decisiones arbitrales de ambas situaciones. En el medio francés RMC Sports se publicó un artículo preguntándose si existía un ‘arbitraje de doble vara’, señalando que para que la acción de Bellingham no fuera sancionada, se tendría que haber considerado un tono amistoso en su conversación.
Este episodio se produce poco después de que Almirón hiciera historia al convertirse en el primer futbolista en recibir una tarjeta roja directa en una Copa Mundial por una infracción similar. Una fuente cercana a la Federación Paraguaya de Fútbol expresó: “La regla debe aplicarse por igual a todos los equipos, o se pierde toda credibilidad”.
La normativa estipula que si un jugador cubre su boca para insultar a un rival, el árbitro debe mostrarle tarjeta roja. Esta regla fue implementada tras un incidente en la Champions League, donde un altercado entre Gianluca Prestianni y Vinicius llevó a la creación del protocolo antirracista, dando origen a la ‘Ley Prestianni’.
A lo largo del partido, Bellingham también tuvo tensiones con el cuerpo técnico de Ghana, que fueron captadas por las cámaras. Tras el encuentro, Carlos Queiroz, el entrenador del equipo africano, declaró que el jugador inglés había usado un lenguaje impropio hacia algunos de sus jugadores.
Las imágenes mostraron a Bellingham marchando rápidamente hacia el túnel de vestuarios, mientras mantenía un tono desafiante hacia sus oponentes. Queiroz comentó: “Él se expresó con palabras ofensivas, así empezó todo. El fútbol es para personas valientes, no para quienes bailan de esmoquin. Somos profesionales y estas emociones se quedaron en el campo”.












