En Lionsrock, los grandes felinos habitan recintos amplios diseñados para garantizar que puedan llevar una vida en paz y en libertad controlada, dado que no tendrían otra opción. Algunos de estos espacios abarcan tres hectáreas. Al momento de su llegada, los felinos son agrupados en función de sus manadas originales o de sus hermanos, buscando siempre su bienestar.
Otros quince felinos harán rumbo hacia The Wild Animal Sanctuary, en Keenesburg, Estados Unidos, que cuenta con 4000 hectáreas capaces de albergar a 950 animales. “La gran mayoría de los animales que rescatamos jamás han podido caminar sobre el pasto”, aseguraron desde el santuario, evidenciando las críticas condiciones que han enfrentado muchos de ellos.
El año pasado, tras firmar un acuerdo de entendimiento con la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, la organización Four Paws logró ingresar al exzoológico de Luján, clausurado en 2020 por el entonces ministro de Ambiente, Juan Cabandié, durante la gestión de Alberto Fernández. Durante este tiempo, aproximadamente 400 animales fueron dejados a su suerte, de los cuales 130 eran felinos.
Después de la clausura, la situación dentro del exzoológico se volvió insostenible. La elefanta Sharima falleció poco tiempo después y al mismo tiempo, el chimpancé Yony, junto a osos, cebras, monos, guacamayos y serpientes, quedaron abandonados en un espacio cada vez más deteriorado. De entre las 80 personas que trabajaban en el predio de 22 hectáreas, solo 20 continuaron en el lugar y, en medio de la crisis sanitaria provocada por la pandemia, poco se hizo para encontrar una solución para los animales. Las víctimas continuaron siendo ellos, como suele suceder en circunstancias así.
Al momento de la clausura, había 130 felinos, pero cuando Four Paws llegó, solo quedaban 62. El destino de los otros 60 felinos, que aparentemente no sobrevivieron en el transcurso de estos años, es incierto y ningún organismo que supervisaba el lugar pudo ofrecer explicaciones al respecto. Entre los desaparecidos estaba un enorme tigre blanco.
Para poder alimentar a los animales a pesar de la falta de ingresos económicos por la venta de entradas, el propietario del predio, Jorge Semino, comenzó a vender tractores Pampa y autos antiguos de su colección, junto a otras piezas. Luego de dos intentos fallidos de traslado, tanto por parte de fundaciones como de particulares, y debido a la muerte de al menos la mitad de los grandes felinos, finalmente se alcanzó un acuerdo tras casi cinco años de lucha por encontrar una solución.
A través de la gestión del secretario Daniel Scioli, junto a la fundación argentina Zorba y el hijo de Semino, se logró formalizar el acuerdo con Four Paws para comenzar a abordar esta lamentable situación. “Es una de las misiones más grandes que hemos tenido”, expresó Luciana D’Abramo, directora ejecutiva de Four Paws.
La necesidad de recursos era apremiante, como lo recordó el hijo del propietario, quien resaltó la urgencia de respuestas concretas ante la desesperada situación tras cinco años de clausura. La primera etapa de la operación de Four Paws se inició en octubre del año pasado, cuando más de quince profesionales de diversas partes del mundo ingresaron al exzoológico, donde instalaron carpas y quirófanos para realizar un diagnóstico de salud a los 62 felinos y dos osos que habían sobrevivido. Durante esta visita se brindó la atención veterinaria necesaria, se modificaron las dietas y se ofreció cuidado específico a quienes lo requerían.
Se llevaron a cabo esterilizaciones, se extrajeron dientes flojos, se realizaron ecografías y análisis de salud diversos. Gracias a toda esta información, se pudo establecer un plan de cuidados y determinar el mejor destino para cada animal.
Dentro de los primeros traslados se encontraban la tigresa Flora, que lamentablemente falleció en Holanda, donde recibió atención adecuada sin sufrir, y los dos osos que ahora residen en el santuario de Belitsa, en Bulgaria. Este refugio fue fundado en 2006 para erradicar la crueldad de los osos danzantes en los Balcanes. Actualmente, Gordo y Florencia conviven rodeados de montañas y otros compañeros de su misma especie, disfrutando de una vida en paz.
Entre los felinos que partirán hacia Lionsrock se encuentran tres leones hermanos: Stanley, Scar y Joe; así como dos tigres hermanos, Keko y Dylan, junto a Benjamín y Negus, quienes no son hermanos de sangre pero crecieron juntos en el exzoológico.
Desde el santuario en Sudáfrica, Four Paws lleva a cabo un ingente trabajo educativo y organiza programas para escuelas y personas interesadas en los grandes felinos. Además, la organización se dedica a luchar contra la caza enlatada, que implica la cría de leones en cautiverio para luego ser cazados en espacios cerrados.
D’Abramo explica esta cruel práctica: “Esta cacería consiste en soltar leones, tigres u otros animales previamente criados en cautiverio, en un predio cerrado y pequeño, para que alguien los cace fácilmente. El animal no cuenta con ninguna posibilidad de escapar”.
Finalmente, el secretario Scioli destacó la colaboración entre la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes y la organización Four Paws, subrayando que este trabajo conjunto tiene como objetivo desarrollar soluciones enfocadas en acabar con el comercio y la tenencia inadecuada de grandes felinos en cautiverio en Argentina. La cooperación, en el marco de un convenio con una organización global que promueve el bienestar animal, evidencia la posibilidad de avanzar en soluciones concretas y señala un cambio conceptual en la forma en que nos relacionamos con otras especies.












