En su presentación, el funcionario defendió la medida como una herramienta para “formalizar la economía” y facilitar el acceso al crédito. Calificó el almacenamiento de efectivo fuera del sistema como un “muy mal negocio”, ilustrando que una inversión de US$100.000 realizada hace 20 años al 6% anual tendría hoy un valor de US$320.000. Según el Banco Central, hay aproximadamente US$170.000 millones fuera del circuito formal, en comparación con un total de depósitos en moneda extranjera que ronda los US$40.000 millones.
Asimismo, el ministro subrayó que el espíritu de la ley original —ya aprobada por el Congreso— permanece intacto. Las novedades son ajustes técnicos basados en un trabajo conjunto con tributaristas, que surgieron tras la detección de dudas por parte de asesores impositivos. “El objetivo sigue siendo permitirle a la gente que en el pasado se vio forzada a informalizar sus ahorros el acceso libre al sistema bancario, sin ninguna penalidad”, afirmó.
Hasta el momento, no se ha tenido acceso al texto que se presentará este jueves en el Congreso. Durante la conferencia de prensa, tres tributaristas convocados por el equipo económico expusieron los puntos clave de la normativa.












