La medida fue dispuesta por el presidente Donald Trump en el marco del artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 y tiene como objetivo fortalecer las cadenas de suministro nacionales vinculadas a la producción de chips y energía solar, consideradas estratégicas para la competencia tecnológica y energética.
Según el decreto, el plan busca garantizar la viabilidad comercial de la producción estadounidense de polisilicio y sus derivados, considerada necesaria para atender las necesidades económicas y de seguridad nacional del país.
El polisilicio es un material de alta pureza que constituye el primer eslabón de la cadena de producción tanto de semiconductores como de paneles solares. A partir de este insumo se elaboran las obleas utilizadas posteriormente para fabricar células solares y, finalmente, los paneles destinados a proyectos de generación de energía.
Durante los últimos años, fabricantes estadounidenses del sector denunciaron que productos provenientes de China ingresaban al mercado mediante prácticas de dumping, además de señalar la existencia de subsidios estatales y el desvío de la producción hacia otros países para evitar los aranceles impuestos por Estados Unidos.
El dumping consiste en comercializar un producto a un precio inferior al de mercado o incluso por debajo de su costo de producción con el objetivo de obtener ventajas competitivas.
Actualmente, Estados Unidos cuenta con dos plantas dedicadas a la producción de polisilicio.
Como parte de la medida, el gobierno fijó un arancel del 15% para los productos que contienen este insumo, con el objetivo de incentivar las inversiones y fortalecer la capacidad productiva nacional.
La producción de semiconductores mantiene una estrecha relación con la industria solar, ya que la demanda de polisilicio para ese sector contribuye a sostener la fabricación del material utilizado en la elaboración de chips. De acuerdo con datos del sector, la industria de microprocesadores representa apenas el 2,4% de la demanda mundial de polisilicio.
La industria solar estadounidense registró un crecimiento desde la implementación de incentivos fiscales aprobados por el Congreso en 2022. Sin embargo, la expansión se concentró principalmente en el ensamblado de paneles, mientras que buena parte de las obleas y células solares continúa siendo importada debido a los mayores plazos de inversión que requiere su producción local.
En ese contexto, compañías con operaciones de fabricación de paneles solares en Estados Unidos respaldaron la decisión del gobierno. Una de ellas anunció además una inversión de 510 millones de dólares para construir una nueva planta de producción de células solares en el estado de Texas.
Las nuevas disposiciones establecen precios mínimos de importación para polisilicio, lingotes, obleas, células y módulos solares. Según informó la Casa Blanca, las medidas de protección comercial comenzarán a regir el 4 de diciembre.
De acuerdo con la resolución oficial, se fijó un precio mínimo de importación de 21 dólares por kilogramo para el polisilicio, de 100 dólares por kilogramo para los lingotes y obleas de polisilicio, de 0,22 dólares por vatio para las células solares y de 0,38 dólares por vatio para los paneles solares.
Además, la normativa habilita al Departamento de Comercio de Estados Unidos a implementar incentivos económicos destinados a las empresas que inviertan en nuevas plantas para la producción de polisilicio y sus derivados.












