Tomás es uno de estos emigrantes. Actualmente trabaja en un warehouse, un amplio almacén donde se reciben, organizan y preparan productos para su posterior distribución. A través de sus redes sociales, compartió detalles de su rutina laboral y las oportunidades de ganancia que ofrece este tipo de empleo.
De acuerdo con sus explicaciones, no es necesario contar con experiencia previa ni un dominio avanzado del inglés para comenzar a trabajar en este sector. Las actividades principales consisten en familiarizarse con los productos, seguir las instrucciones y operar un dispositivo que permite registrar cada pedido.
Un warehouse se caracteriza por ser un gran depósito donde se almacenan productos antes de ser enviados a distintos destinos. Allí se reciben grandes volúmenes de mercadería que deben ser clasificados y preparados para los pedidos de los clientes.
En su función, Tomás utiliza una herramienta fundamental: un escáner conocido como RF, que le permite identificar los productos y registrar las órdenes. “Es muy fácil de usar y se aprende en un día”, comentó el joven en uno de sus videos.
Asimismo, la experiencia previa no es un requisito indispensable. Según su relato, lo más relevante es acostumbrarse a los productos y a la dinámica del depósito.
Otro aspecto destacado es que estos trabajos no implican atención directa al público. Para Tomás, esta característica hace que la posición sea especialmente atractiva para quienes aún están adaptándose al idioma.
Un punto que sorprendió en su historia fue la relación con el idioma. Tomás indicó que no es necesario contar con un nivel avanzado de inglés para poder desempeñarse en este tipo de trabajos. La comunicación diaria está más centrada en las tareas específicas, los productos y las indicaciones del lugar de trabajo. Esto no significa que el idioma no sea relevante para la vida en Australia; sin embargo, en su experiencia, este empleo puede ser una opción viable para quienes están en proceso de mejorar su inglés.
El joven también explicó que cometer errores es parte del trabajo. “A todos nos ha pasado en algún momento leer mal un código y enviar el producto equivocado a un cliente”, relató, haciendo hincapié en que esto puede suceder cuando se manejan grandes volúmenes de pedidos, incluso hasta 100 órdenes en un solo día.
Según Tomás, quienes laboran 40 horas a la semana pueden alcanzar ingresos cercanos a los 950 dólares australianos semanales, lo que él considera equivalente a unos 600 dólares estadounidenses. No obstante, la cifra real puede variar dependiendo del puesto, la modalidad de contratación, los horarios y el convenio correspondiente.
En efecto, la legislación laboral australiana define diferentes salarios mínimos según el sector. Por ejemplo, para quienes se rigen por el Storage Services and Wholesale Award, desde el 1° de julio de 2026, un empleado de depósito en nivel inicial tendrá un salario mínimo de 27,08 dólares australianos por hora en modalidad permanente, mientras que un trabajador casual en esa categoría comenzará en 33,85 dólares australianos por hora, antes de considerar eventuales bonificaciones o penalizaciones según los horarios.












