El capital necesario varía según la entidad financiera y la tasa nominal anual (TNA) ofrecida. Actualmente existen diferencias importantes entre los bancos, por lo que resulta necesario comparar las condiciones disponibles antes de constituir la inversión.
Para determinar cuánto dinero es necesario colocar, se toma la TNA y se la ajusta al período durante el cual permanecerá depositado el capital. En el Banco Nación, por ejemplo, un plazo fijo constituido en una sucursal con una TNA del 16,50% requiere aproximadamente $37 millones para generar $501.780 en intereses durante 30 días.
La misma inversión puede ofrecer un rendimiento diferente si se realiza de manera electrónica. Con una TNA del 19,25%, los $37 millones generarían unos $585.410 en intereses durante el mismo período. La diferencia entre ambas tasas es de 2,75 puntos porcentuales, pero aplicada sobre un capital elevado representa más de $80.000 adicionales de rendimiento en un mes.
Las tasas disponibles en el sistema financiero presentan diferencias significativas. Algunas entidades ofrecen rendimientos superiores al 20%, mientras que otras se ubican por debajo de ese nivel. Entre las opciones mencionadas para agosto, las tasas llegan hasta el 21% para determinados clientes y se ubican en torno al 19% en el Banco Nación. En otras entidades privadas, las tasas informadas se encuentran entre el 18,5% y el 16%, con variaciones según el banco, el vínculo con la entidad y las condiciones de contratación.
Estos valores corresponden a referencias de agosto y pueden modificarse de acuerdo con el día en que se constituya el depósito, el canal utilizado, el plazo elegido y si el ahorrista es cliente o no de la entidad.
Una de las principales características del plazo fijo es su facilidad de uso. El ahorrista no necesita comprar acciones o bonos ni administrar una cartera de inversiones. El dinero queda depositado durante un período determinado, generalmente 30 días, y al vencimiento se acreditan el capital y los intereses correspondientes.
La previsibilidad es una de sus principales ventajas. Al momento de constituir el plazo fijo, el inversor conoce la tasa pactada y puede calcular cuánto recibirá al finalizar el período.
La principal desventaja es la falta de liquidez. En un plazo fijo tradicional de 30 días, el dinero permanece inmovilizado durante todo ese período. También es necesario tener en cuenta la evolución de la inflación. Una TNA del 19% representa un rendimiento mensual aproximado del 1,56% para un período de 30 días, por lo que el resultado real dependerá de cómo evolucionen los precios. Si la inflación supera ese rendimiento, el ahorrista pierde poder adquisitivo.
Otro factor a considerar es que las tasas pueden modificarse al momento del vencimiento. Si el inversor decide renovar el capital junto con los intereses, deberá hacerlo con las condiciones vigentes en ese momento y no existe garantía de que la entidad mantenga la misma TNA durante los meses siguientes.
Por eso, para un ahorrista que busca obtener específicamente $500.000 mensuales, la decisión no depende únicamente de determinar cuánto capital necesita colocar. También debe considerar durante cuánto tiempo podrá mantener la inversión, si necesitará disponer del dinero antes del vencimiento y qué rendimiento conseguirá en relación con la inflación.












