La normativa establece una zona de libre comercio que comprende el intercambio de bienes y servicios y apunta a generar mayor previsibilidad regulatoria, reducir obstáculos operativos y promover condiciones de competencia. También contempla medidas destinadas a facilitar la participación de las micro, pequeñas y medianas empresas (PyMEs) en los mercados internacionales.
El acuerdo incluye disposiciones sobre inversiones, contrataciones públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico y mecanismos para facilitar el intercambio comercial. La eliminación de aranceles se aplicará de manera progresiva, con distintos períodos de adaptación según cada sector.
El esquema contempla desde la eliminación inmediata de determinados tributos hasta plazos de desgravación de hasta 15 años para algunas actividades, con el objetivo de permitir una adecuación gradual de las economías involucradas.
Entre las medidas previstas también figura la reducción de costos administrativos para determinadas operaciones. El tratado permitirá el ingreso sin aranceles de muestras de escaso valor y establecerá mecanismos para la admisión temporal de equipos profesionales y bienes utilizados en ferias.
Además, se simplificarán los procedimientos aduaneros para los productos enviados al exterior para tareas de mantenimiento o reparación y posteriormente reingresados. La exención se mantendrá siempre que esos bienes conserven su función original.












