El indicador, elaborado a partir de diez variables económicas y financieras, busca anticipar los movimientos de la actividad y funciona como referencia adelantada respecto del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec.
El dato de agosto interrumpió la mejora que se había registrado durante julio. A comienzos de 2026, la probabilidad estimada había llegado al 99% y luego comenzó a descender hasta alcanzar el 81% en julio. Con la nueva medición, el riesgo volvió a incrementarse, aunque todavía no implica que la economía se encuentre formalmente en recesión.
Según la metodología utilizada para determinar una fase recesiva, es necesario que el EMAE registre seis meses consecutivos de caídas, equivalentes a dos trimestres de contracción. Por lo tanto, la estimación del Índice Líder funciona como una señal anticipada y no como una confirmación de una recesión ya instalada.
Además del aumento de la probabilidad, el propio Índice Líder mostró un retroceso durante agosto. En términos desestacionalizados, cayó 0,27% mensual y se ubicó en 122,45 puntos. Frente a agosto de 2025, la baja fue del 1,05%.
La serie tendencia-ciclo, que permite reducir el efecto de las variaciones de corto plazo, también presentó una evolución negativa. El indicador alcanzó los 123,66 puntos, con una disminución mensual del 0,32% y un retroceso interanual del 2,28%.
Otro dato que refleja el menor dinamismo fue el Índice de Difusión. Este indicador mide qué proporción de los diez componentes del Índice Líder presenta variaciones significativamente positivas. En agosto descendió al 30%, frente al 50% registrado en julio.
De las diez variables analizadas, solamente tres mostraron mejoras significativas durante agosto. Se trató del agregado monetario M1, el precio FOB oficial de las habas de soja y las ventas de automóviles a concesionarios.
Los restantes siete componentes no registraron aumentos relevantes. Entre ellos se encuentran distintos indicadores bursátiles, la recaudación real del IVA, los despachos de cemento destinados al mercado interno, el Índice de Confianza del Consumidor y los indicadores de producción industrial correspondientes a minerales no metálicos y siderurgia.
La evolución del Índice Líder contrasta con los últimos datos disponibles sobre la actividad económica efectiva. El dato oficial más reciente corresponde a junio, cuando el EMAE había registrado una mejora mensual del 0,9% y un crecimiento interanual del 2,7%.
El próximo dato oficial, correspondiente a julio, será difundido por el Indec el 24 de septiembre. Esa medición permitirá observar si la recuperación registrada durante junio se mantuvo o si la actividad volvió a mostrar señales de debilitamiento.
El comportamiento de agosto se produce después de un julio en el que la probabilidad de recesión había bajado al 81%, el nivel más bajo alcanzado durante 2026 hasta ese momento. En ese mismo mes, el Índice Líder había retrocedido 0,72%, pero cinco de sus diez componentes habían mostrado variaciones positivas significativas.
La nueva medición combina así un incremento de la probabilidad estimada de recesión con una caída del índice y una menor cantidad de variables que presentan señales favorables. El resultado marca un cambio respecto de la mejora observada durante julio y vuelve a colocar el foco sobre la evolución de la actividad económica en los próximos meses.












