El espacio ocupa apenas seis metros cuadrados, distribuidos en tres metros de largo por dos de ancho. Allí instaló los equipos necesarios para producir y grabar sus temas, y creó un estudio que la acompaña en sus viajes.
Para avanzar con sus composiciones y aprovechar cualquier momento en el camino para trabajar en nuevas ideas, Casiani utiliza diversos equipos y herramientas.
La artista se ocupa de las distintas etapas de producción y repite las tomas cuando el resultado no es el que busca. “Soy mi propia productora”, explicó mientras mostraba cómo trabaja dentro de la camper.
Tener los equipos siempre a mano le permite grabar voces, editar sonidos y continuar con sus proyectos sin tener que trasladarse a un estudio externo.
Su experiencia también forma parte de una propuesta audiovisual con la que busca compartir cómo combina la vida cotidiana sobre ruedas con la creación artística.
En las redes sociales, muestra tanto el resultado de sus canciones como el proceso creativo detrás de cada producción.
Así, la camper de 1963 se convirtió en mucho más que un medio de transporte: es su casa, su espacio de trabajo y el lugar donde da forma a sus ideas mientras recorre nuevos destinos.












