Las reuniones están programadas para las 11.30, 13 y 16 horas, y se anticipa que algunas de ellas incluirán fotos. Todas se realizarán antes de la reunión de Labor Parlamentaria que está prevista para las 18 en el Palacio del Congreso. El bloque oficialista presidido por Patricia Bullrich busca modificar lo acordado en el encuentro de la semana pasada, en el que se estableció que la interpelación a Adorni se resolvería por mayoría absoluta. Ahora, pretenden cambiarlo a la aprobación por dos tercios de los presentes.
En este contexto, Bullrich confirmó que no asistirá a ninguna de las reuniones en Casa Rosada, ya que debe trabajar en la estrategia parlamentaria para fortalecer la posición del jefe de Gabinete en el Senado. Esta postura fue respaldada por otros legisladores destacados del bloque, como Luis Juez y Francisco Paoltroni, quienes han expresado públicamente sus diferencias sobre el apoyo que Javier Milei otorga a Adorni.
La convocatoria presenta varias subtramas, principalmente porque hay un desinterés notable por parte de muchos senadores convocados para asistir a la Casa Rosada. “No sé qué pretende. Yo no tengo nada que escuchar, sinceramente. Iré, escucharé y me volveré al Senado”, manifestó uno de los senadores que había considerado participar. Además, hay un escepticismo general sobre la posibilidad de que se registre una foto que documente el encuentro.
La importancia de la reunión es significativa; Adorni también busca evaluar la continuidad de la agenda legislativa del Senado, que se encuentra estancada debido a la presión que enfrenta por parte de la oposición. Esto involucra los pliegos judiciales que desea acelerar el ministro Juan Bautista Mahiques y el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada redactado por el ministerio que dirige Federico Sturzenegger. Asimismo, la reforma electoral solicitada por el presidente Javier Milei está en limbo, ya que la interpelación a Adorni ocupa el primer plano en la agenda pública.
Operadores políticos del oficialismo, como el ministro del Interior Diego Santilli y el estratega nacional de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem, están involucrados en este último proyecto. La actividad de estos dos nombres ha sido notoria en las últimas dos semanas, ya que han intensificado el diálogo con diferentes bloques.
Esto ha sido interpretado como una intromisión en la esfera de influencia que tiene Bullrich sobre el Senado. Luego de establecer los roles de coordinación política a fines del año pasado, quedó claro que la exministra era la responsable del manejo de la Cámara alta. Sin embargo, en los últimos tiempos, el karinismo ha comenzado a mostrar injerencia en esa área, sin coordinación previa con la jefa de bancada.
Se admite en círculos cercanos a la hermana del presidente que “El Colo y Lule están teniendo más manejo”, lo que evidencia la intención de disminuir el monopolio de Bullrich en las negociaciones del Senado. Esta motivación del karinismo responde a varias críticas, especialmente por haber convalidado en la reunión de Labor Parlamentaria la posibilidad de que la interpelación se efectúe con mayoría absoluta, en lugar de requerir dos tercios.
Además, existen tensiones debido a las reiteradas diferencias que Bullrich ha manifestado en relación a la Casa Rosada, ejemplos de las cuales son su apoyo a Adorni y su negativa a rechazar el pliego de la juez María Verónica Micheli, que para el karinismo han justificado una especie de ofensiva sobre su esfera de influencia.
Mientras Santilli busca establecer alianzas con senadores de gobernadores y Lule intenta consolidar su influencia con senadores libertarios, desde la bancada de Bullrich se observa con inquietud estos movimientos. “Están nerviosos en el Equipo Rocket, pero nosotros estamos muy ocupados en seguir trabajando todo el día”, comentan, comparando el karinismo con personajes ridículos de una serie popular de villanos.
No solo el sector de Bullrich encuentra cuestionable la estrategia de Adorni y su equipo al convocar a senadores nacionales, ya que desde un despacho oficial se expresaba que “No se va a interpretar como una reunión de trabajo positiva. La percepción general será que sólo se busca proteger a Manuel. Y ciertamente es una provocación a Patricia cuando no deberías tener esa actitud.”
El punto neurálgico de la controversia se centra en cómo abordar el proyecto de resolución promovido por el jefe del bloque kirchnerista, José Mayans, para avanzar en la interpelación a Adorni. Se discute si, al no contar con dictamen, es necesario obtener una mayoría de dos tercios para ser habilitado en el recinto. Este tema ya había sido tratado extensamente en la última reunión y parecía claro para Bullrich y sus colegas presentes. No obstante, la ex ministra defendió una reinterpretación de lo acordado que fue respaldada por Mayans, mientras que los representantes oficialistas se mantuvieron pasivos durante el debate.
El acuerdo entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo generó descontento entre los aliados. La tensión se intensificó al punto de que Bullrich se vio obligada a organizar una breve reunión con miembros de su bloque que cuestionaron la postura adoptada en Labor Parlamentaria.
Durante el fin de semana anterior y en la reunión del miércoles posterior, Bullrich se reunió con sectores dialoguistas para gestionar la sesión del 25 de junio, anticipándose al pedido de Mayans para votar la interpelación. Si se activara esa iniciativa, Adorni debería presentarse en el recinto una semana después y, si superaba esa etapa, también tendría que rendir un informe de gestión el 2 de julio.
Si el oficialismo decidiera retroceder y discutir en el recinto la necesidad de la habilitación por dos tercios, podría ganar tiempo y mantener a Adorni en su cargo, lo que también beneficiaría al kirchnerismo. Para lograrlo, La Libertad Avanza necesitaría sumar a sus 21 senadores y convencer a tres o cuatro más para llegar a 24 o 25 votos.
Obtener esa cantidad permitiría bloquear un intento opositor, aunque no solucionaría el conflicto. Para continuar más allá de esa etapa, sería crucial reunir a la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el oficialista Agustín Coto, senador por Tierra del Fuego, quien ya había postergado la reforma política para evitar que los aliados separaran el tratamiento de la Ficha Limpia.












