El nuevo modelo de recibo incluye modificaciones significativas en su estructura y la información que debe ser proporcionada. Según lo establecido, se añade antes del detalle del sueldo bruto una sección que muestra el costo total para el empleador. Después, se presenta la liquidación habitual, abarcando conceptos remunerativos y no remunerativos, deducciones y el sueldo neto. Como novedad, al pie del recibo se incluye un resumen del costo laboral y un gráfico de torta que ilustra cómo se distribuyen estos costos.
La introducción de este gráfico y datos adicionales tiene como objetivo ofrecer mayor transparencia sobre los componentes del salario y el costo laboral total. No obstante, especialistas advierten que la cantidad de detalles puede complicar la comprensión. “El objetivo es que el empleado vea el costo total, cuánto se queda y cuánto reciben los organismos”, explica un consultor en materia tributaria. Sin embargo, menciona que no se especificó por separado el impuesto a las ganancias en el gráfico de torta, lo que puede añadir complejidad a la interpretación de la información.
El decreto no proporciona un período adicional para realizar las adaptaciones necesarias. La obligación de utilizar el nuevo formato entró en vigor el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial. “El decreto menciona claramente en su artículo 23 que entra en vigencia desde su publicación”, enfatiza el consultor, señalando que desde ese momento las empresas deben emitir los recibos conforme al nuevo modelo, generando actos de adecuación que han presentado desafíos para muchas organizaciones.
Adaptar los sistemas de liquidación implica modificar el software utilizado, parametrizar nuevos conceptos y establecer controles para evitar errores. “Es prácticamente imposible que un recibo se emita conforme al nuevo formato sin haber ajustado previamente los sistemas”, comenta. Algunas empresas han logrado realizar los cambios en pocos días, mientras que otras han necesitado un tiempo mayor.
Las organizaciones más grandes, que cuentan con equipos internos o consultores tecnológicos, han podido avanzar con mayor celeridad. En contraposición, las pequeñas empresas o aquellas que realizan la liquidación de sueldos manualmente, como a través de hojas de cálculo, enfrentan mayores obstáculos. “Hay empresas pequeñas que utilizan Excel para liquidar sueldos y necesitan reconfigurar todo su sistema. Esto puede ser más complejo”, señala el consultor, resaltando que este segmento es el más afectado por los cambios recientes.
El nuevo formato incluye conceptos como contribuciones patronales individualizadas y conceptos convencionales a cargo del empleador, así como un desglose gráfico del costo total. Para muchos empleadores, el principal desafío consiste en que el recibo tradicional ya no es suficiente y se requiere un ajuste en los sistemas para cumplir con el nuevo nivel de detalle exigido. Un ejemplo mencionado en la explicación oficial se refiere a la liquidación de Empleados de Comercio, detallando la información que debe proporcionarse sobre diversos porcentajes y montos correspondientes a cargas y valores establecidos por cada convenio.
La nueva estructura comienza con la identificación del empleador y trabajador, al igual que en los recibos tradicionales. Sin embargo, la novedad aparece con la inclusión del costo total que supone para el empleador, antes de la liquidación habitual, así como el gráfico que expone la distribución de los costos laborales entre diferentes conceptos.
Con respecto a su vigencia, el Decreto 407/2026 no establece un plazo diferido ni un período especial para que las empresas ajusten sus recibos de sueldo. A pesar de que algunos rumores sugieren un plazo de 120 días, este se refiere a la modernización de los sistemas de ARCA y no a la entrega de recibos salariales a los trabajadores. Por lo tanto, desde el 1° de junio, todos los recibos deberían reflejar las modificaciones dispuestas.
El consultor aclara que, aunque la normativa ya está en vigor, dice que “no deberían aplicarse sanciones. En el improbable caso de que se impusieran, se podría discutir, ya que se requiere tiempo para adecuar los sistemas”. Según su perspectiva, habría sido más razonable que la autoridad estableciera un cronograma de adaptación diferenciado, teniendo en cuenta la realidad de cada empresa, aunque la resolución impuso vigencia inmediata.
El experto sugiere que, si no se pudo emitir el recibo en el nuevo formato, las empresas podrían entregar provisionalmente el modelo anterior y, posteriormente, una vez que sus sistemas estén actualizados, reemplazarlo y documentar ambos recibos. “Se podría sugerir que quien no pudo ajustarse, entregue el recibo anterior de forma provisoria y luego lo reemplace por el actualizado”, indica.
Estimando que, dada la complejidad de la adaptación, muchas organizaciones que no se ajustaron en junio lo harán durante julio, el consultor asume que












