El Banco Central de la República Argentina (BCRA) aplicó un marcado giro en su estrategia cambiaria durante la primera quincena de agosto. La autoridad monetaria redujo su ritmo de acumulación de reservas al nivel más bajo en lo que va del año, una decisión deliberada que busca no convalidar presiones sobre el tipo de cambio y blindar el sendero de desaceleración de la inflación, según se desprende de los últimos datos oficiales.
Durante las primeras semanas del mes, la entidad que preside el economista Santiago Bausili promedió compras diarias por cerca de 28 millones de dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC). La cifra representa una contracción sustancial frente a los promedios registrados en los meses precedentes, como julio (103 millones de dólares diarios) y mayo (137 millones de dólares diarios), consolidando una evidente moderación en la absorción de divisas.
Equilibrio cambiario y el frente de las reservas
A pesar de la desaceleración en el volumen de operaciones, el Central logró encadenar ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado oficial, acumulando adquisiciones netas por 329 millones de dólares en lo que va de agosto. Sin embargo, las reservas internacionales brutas experimentaron oscilaciones y se mantuvieron en torno a los 49.500 millones de dólares. Esta parálisis responde no solo a la menor intensidad compradora de la entidad, sino también a la volatilidad internacional en la cotización de activos clave de reserva, como el oro.
Fuentes del sector financiero y del equipo económico coincidieron en que la retracción responde a la necesidad de “no recalentar” la plaza cambiaria. El diagnóstico oficial apuntaba a un escenario donde el dólar mayorista oscilaba en la sensible franja de los 1.487 a 1.500 pesos, coincidiendo con una demanda privada de divisas que se mantuvo muy activa.
Prioridades: Estabilizar precios antes que acumular divisas
En el mercado minorista, la menor absorción oficial funcionó como una válvula de escape que permitió descomprimir las cotizaciones. El segmento mayorista operó con mayor laxitud y el billete en las ventanillas del Banco Nación cerró la semana en 1.510 pesos. En paralelo, los dólares financieros y bursátiles mantuvieron brechas acotadas y estables, en línea con los reportes de las principales consultoras especializadas de la City.
Con este diseño financiero, el Palacio de Hacienda y el BCRA han dejado en claro sus prioridades de corto plazo: se privilegia la estabilidad de la nominalidad y el uso del ancla cambiaria por sobre la velocidad de recomposición del balance de las reservas brutas. La apuesta oficial se concentra en consolidar de forma definitiva el descenso de las expectativas de precios, apuntalada por los últimos indicadores de inflación.












