Durante junio, el conjunto del empleo asalariado registrado se redujo en 12.260 trabajadores, equivalente a una baja del 0,12%. El sector privado explicó 6.261 de esas pérdidas, con una disminución del 0,10%, mientras que el empleo público cayó en 5.127 puestos (-0,15%). A su vez, el personal de casas particulares registró 872 trabajadores menos (-0,20%).
En sentido contrario, el monotributo incorporó 4.360 inscriptos durante el mes, un aumento del 0,20%.
La comparación con junio de 2025 muestra que el empleo privado registrado cayó 1,9%, con 121.000 trabajadores menos. En el sector público la reducción fue del 0,9%, equivalente a 30.500 puestos. En cambio, el personal de casas particulares creció 0,8% y sumó 3.500 trabajadores.
El trabajo independiente tuvo un comportamiento positivo en términos interanuales, con un crecimiento del 1,3% y 35.300 trabajadores incorporados. Dentro de ese universo, los monotributistas aumentaron 1,9%, con 40.500 nuevos inscriptos, mientras que los monotributistas sociales crecieron 0,3%, con 800 incorporaciones. Los autónomos, en cambio, disminuyeron 1,5%, con 6.000 trabajadores menos.
Si se toma como referencia noviembre de 2023, la caída acumulada alcanza los 246.312 puestos en el sector privado registrado, una baja del 3,9%. El empleo público retrocedió en 87.629 trabajadores (-2,5%) y el personal de casas particulares perdió 20.187 puestos (-4,3%). El monotributo constituye la excepción, con 169.026 inscriptos más, equivalente a un incremento del 8,3%.
El informe oficial señala que el empleo asalariado privado mantiene una tendencia descendente desde septiembre de 2023. La mayor intensidad de la caída se registró durante el primer trimestre de 2024, mientras que posteriormente el ritmo se moderó. Entre octubre y diciembre de ese año hubo una recuperación limitada y, durante los primeros meses de 2025, el nivel de empleo permaneció prácticamente estable.
A partir de junio de 2025 comenzó una nueva etapa de contracción. Según la Secretaría de Trabajo, durante el segundo semestre de ese año la reducción mensual promedio fue del 0,2%, mientras que en el primer trimestre de 2026 el descenso se moderó al 0,1% mensual. Las bajas registradas durante el segundo trimestre de este año continuaron esa tendencia.
La evolución por ramas de actividad también fue dispar. En la comparación mensual, los mayores avances correspondieron a Pesca, con una suba del 2,4%; Explotación de minas y canteras, 0,2%; Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, 0,2%; Suministro de electricidad, gas y agua, 0,1%; y Enseñanza, 0,1%.
En cambio, los principales retrocesos se registraron en Servicios comunitarios, sociales y personales (-0,5%), Intermediación financiera (-0,4%), Hoteles y restaurantes (-0,3%), Industrias manufactureras (-0,2%) y Comercio (-0,2%).
En términos interanuales, Agricultura, ganadería, caza y silvicultura encabezó las subas, con un crecimiento del 1%. Le siguieron Pesca (+0,3%), Suministro de electricidad, gas y agua (+0,2%) y Servicios comunitarios, sociales y personales (+0,1%).
Los mayores descensos interanuales se produjeron en Industrias manufactureras, con una caída del 4,5%; Intermediación financiera, -4,1%; Comercio y reparaciones, -3,1%; Explotación de minas y canteras, -2,6%; y Transporte, almacenamiento y comunicaciones, -2%.
A nivel provincial, junio dejó resultados positivos en Neuquén, Santa Cruz y Catamarca, con incrementos del 0,8% en cada caso, y en La Pampa, con una suba del 0,3%. Las mayores bajas mensuales se observaron en Tierra del Fuego (-1,3%), La Rioja (-1%), Santiago del Estero (-1%) y San Juan (-0,4%).
Frente a junio del año pasado, Neuquén registró el mayor crecimiento, con 5,2%, seguido por Río Negro, con 3,6%, y San Juan, con 1,4%. Del otro lado, las principales caídas se produjeron en Tierra del Fuego (-13,1%), Misiones (-5,7%), Formosa (-5,1%), Corrientes (-4,2%), Chaco (-3,8%) y Mendoza (-3,8%).
Los datos adelantados correspondientes a julio muestran señales de estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos. De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, esa situación estaría vinculada principalmente con una menor incorporación de personal por parte de las empresas frente a la evolución de la demanda, más que con un incremento de los despidos.












