La planta detuvo esta semana el funcionamiento de su horno de fundición y dejó de operar sin brindar información al personal sobre la continuidad de la actividad. Los trabajadores aseguran que no obtuvieron respuestas por parte de los responsables de la empresa.
La mayoría de los empleados lleva entre 20 y 30 años trabajando en la planta y, según señalaron, no cobra sus salarios desde julio. A esa deuda se suma el aguinaldo correspondiente, que tampoco habría sido abonado.
Como parte de las alternativas planteadas ante la falta de pago, se ofreció a los trabajadores el bronce que permanecía en el horno. El material, estimado en unos 300 kilos, corresponde a restos de trabajos realizados previamente.
La situación se desarrolla en un escenario de dificultades para la actividad industrial y, particularmente, para el sector metalúrgico. Los últimos datos oficiales reflejaron una nueva caída de la producción manufacturera: en julio, el conjunto de la industria registró un retroceso superior al 4%.
El caso de la planta de Lanús se suma así a un contexto de contracción de la actividad industrial, mientras sus trabajadores esperan definiciones sobre los salarios adeudados y la continuidad de sus puestos laborales.












