El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) advirtió en un comunicado sobre el número “inusualmente alto” de ballenatos encontrados en las costas de la Península Valdés en el transcurso del último tiempo.
Durante esos días, se contabilizaron seis ballenatos y varios lobos marinos en Playa Bañuls, ubicada en el Golfo Nuevo, a aproximadamente veinte kilómetros del sitio donde fue descubierto el ballenato este lunes, en la intersección de 9 de Julio y Av. Roca, en el corazón de Puerto Madryn.
Esta región ha experimentado años previos con alta mortalidad de crías. Según reportes del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, en 2012 se documentaron 113 ballenatos muertos, el peor número registrado hasta ese momento, tanto en la zona como a nivel global.
“Los registros preliminares de este año indicarían que podría tratarse de un evento de una escala aún mayor”, comunicó el ICB.
Desde las autoridades provinciales se informaron sobre el seguimiento de los ejemplares muertos en lo que va de 2026, descartando la responsabilidad de la acción humana en estos incidentes.
En este contexto, se sugirió que una de las posibles causas podría ser la proliferación de una bacteria común en el agua de mar, capaz de generar afecciones sistémicas en estos animales.
El ICB, citando un comunicado del gobierno, mencionó la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, que se encuentra en diversos animales y ambientes marinos, pudiendo provocar enfermedades severas en cetáceos.
Un estudio de 2016 en la Península reveló lesiones en dos ballenatos analizados durante la temporada 2013, asociadas a ataques de gaviotas. Se considera que estas lesiones podrían haber sido una puerta de entrada para distintos microorganismos, aunque no se ha establecido una relación de causa y efecto.
El ICB subrayó la importancia de realizar estudios en las aguas de los golfos Nuevo y San José para investigar las condiciones ambientales que podrían influir en la supervivencia y el bienestar de las ballenas.
“Es necesario comprender qué factores podrían favorecer las infecciones y cómo se relacionan con la mortandad observada este año. Por eso, es crucial mantener y ampliar los estudios”, afirmaron.
El Instituto, con casi 56 años de funcionamiento, ha monitoreado más de 5.500 ejemplares a lo largo de cinco décadas.
“Consolidar la cifra y analizarla en relación con el número de nacimientos registrados en la temporada ayudará a dimensionar su magnitud a nivel poblacional”, añadió el ICB.
Como señaló el investigador Victor Fratto, especialista en conservación animal, aún no se tiene certeza sobre las causas de los decesos. “Identificar al agente es solo una parte del proceso: es necesario entender por qué ocurrió este evento y qué factores pudieron contribuir”, indicó.
El monitoreo de la Ballena Franca Austral es un esfuerzo conjunto entre varias instituciones, entre las que se encuentran la Universidad de California, Davis, el ICB, el CONICET, la Secretaría de Ambiente de la Provincia del Chubut, la Municipalidad de Puerto Madryn, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas de la Provincia del Chubut, junto a guardafaunas, guardaparques, técnicos y profesionales de diversas áreas.
Se recuerda a la población que, en caso de encontrar un cetáceo vivo o muerto en la costa, se abstenga de tocarlo. “No ingreses al agua y no intentes intervenir. Comunicate con las autoridades correspondientes y permite que el contacto y la toma de muestras sean realizados por personal capacitado”, concluyó.












