Rockhopper acordó pagar US$44 millones por una participación en una sociedad propietaria de la FPSO OSX-1, una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga. La compañía fue constituida recientemente y tiene como único activo esta unidad, cuyo valor total asciende a US$125 millones.
El avance del proyecto se produce en el marco del reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido desde 1833. El Gobierno argentino sostiene que las autorizaciones otorgadas para la exploración y explotación de hidrocarburos en el área fueron concedidas de manera unilateral e ilegal por las autoridades de las islas.
Frente a esta situación, Argentina inició acciones contra las empresas involucradas en Sea Lion y sus accionistas. Además, anunció que llevará el caso ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), mediante un procedimiento previsto por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), ratificada tanto por Argentina como por el Reino Unido.
El Gobierno también aplicó sanciones contra 45 personas y entidades de 11 países vinculadas con las actividades hidrocarburíferas en las Malvinas. Entre los alcanzados se encuentran petroleras, accionistas, fondos de inversión, proveedores y asesores relacionados principalmente con el proyecto Sea Lion. A esto se suma una denuncia contra cinco empresas vinculadas con la actividad petrolera en la Cuenca Malvinas Norte.
El proyecto está ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas y fue descubierto por Rockhopper en mayo de 2010. Navitas se incorporó al emprendimiento a comienzos de 2020 y actualmente posee el 65% de participación, mientras que Rockhopper tiene el 35% restante.
Ambas compañías anunciaron en diciembre de 2025 la decisión final de inversión para avanzar con Sea Lion. El proyecto contempla comenzar a producir petróleo en marzo de 2028 y se convertiría en el primero en desarrollar producción de crudo en las Islas Malvinas.
La inversión estimada alcanza los US$1.800 millones hasta la extracción del primer crudo y otros US$2.100 millones durante el resto de la explotación, cuya duración prevista es de 30 años. El desarrollo se realizará por etapas, comenzando por el Área de Desarrollo Norte (NDA) y continuando posteriormente con el Área de Desarrollo Central (CDA).
En esta segunda etapa está previsto utilizar la plataforma OSX-1, con el objetivo de incrementar progresivamente la producción hasta alcanzar los 180.000 barriles diarios hacia fines de 2030. La adquisición anunciada por Rockhopper forma parte de la estructura prevista para avanzar con ese desarrollo.












