Guido Miranda, quien gestiona el único puesto de diarios en Puerto Madero, recibió una respuesta positiva del gobierno de la ciudad después de enfrentar dos intimaciones para retirar su puesto. La Subsecretaría de Gestión del Ordenamiento Urbano otorgó un permiso de tres años para que continúe operando en la esquina de Azucena Villaflor y Aimé Painé, según se informó hoy. Esta resolución, emitida el 24 de octubre, llegó después de que el caso cobró notoriedad por una campaña de apoyo impulsada por los vecinos. Además de seguir vendiendo diarios y revistas, Miranda podrá ampliar su oferta para incluir bebidas sin alcohol y servicio de cafetería, aunque él mismo aclaró que actualmente solo dispone de una pequeña cafetera en su hogar: “Tengo tinta en las venas y corazón de papel de diario”. En los días previos a la decisión, Miranda había presentado sus descargos ante las intimaciones y, asesorado por un abogado, había iniciado nuevamente el trámite a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD). Mientras aguardaba una respuesta, recibió apoyo constante de la comunidad. “Los vecinos se acercaban a la rotonda y los autos tocaban bocina, diciendo: ‘¡Aguante el canillita!’”, relató. Al conocer la decisión favorable, Miranda expresó su felicidad por poder continuar con su labor, que lleva realizando en Puerto Madero durante 26 años. “La verdad que estoy muy feliz”, comentó, valorando el respaldo recibido. Comenzó su actividad en el año 2000, cuando empezaban a levantarse los primeros edificios y él organizaba los ejemplares sobre tablones y caballetes. En 2021, formalizó su parada. Sin embargo, en días recientes, había enfrentado la posibilidad de ser desalojado por el gobierno. El conflicto se originó por cuestiones administrativas relacionadas con la habilitación para ocupar espacio público. Miranda recibió intimaciones, fechadas el 8 y el 20 de octubre, que le exigían desmontar su puesto por no contar con el permiso necesario. “Soy canillita hace más de 30 años. Acompaño al barrio desde la primera obra”, resumió. Antes de la transformación de Puerto Madero en una zona residencial y comercial, trabajaba en el centro de la ciudad y vio en el nuevo desarrollo una oportunidad para continuar su labor. En sus inicios, esperaban la llegada del camión, preparaba los ejemplares y los distribuía entre los residentes y trabajadores de la zona. Con el crecimiento del barrio, su figura se convirtió en un referente para los residentes, empleados de oficinas y huéspedes de hoteles. Aunque reconoce que el consumo de diarios impresos ha cambiado con la llegada de internet, sostiene que aún hay lectores que buscan la edición en papel y lo ven como un punto de referencia. De hecho, varios vecinos se unieron a la causa en defensa de su puesto. Su actividad fue formalmente reconocida en 2013, cuando recibió una credencial del Registro Nacional Integrado de Vendedores y Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines. Este documento validaba su inscripción para vender y repartir en Puerto Madero. En junio de 2022, recibió un nuevo certificado con una vigencia de tres años, aunque en 2025 no pudo renovarlo. Asimismo, en 2015 había obtenido una autorización del gobierno porteño mediante la cual se le permitía utilizar espacio público para instalar un punto de venta. Sin embargo, esa autorización no se concretó, ya que no logró la aprobación de la Corporación Antiguo Puerto Madero. Así, Miranda continuó operando con una estructura precaria en el área de Juana Manso y Azucena Villaflor, donde había trabajado desde el inicio del barrio. En 2020, los vecinos organizaron un evento en su honor por el Día del Canillita, donde plantearon al entonces jefe de gobierno porteño la posibilidad de contar finalmente con un puesto formal. Un año más tarde, se concretó la apertura en función de una autorización anterior, aunque en otro lugar. Sin embargo, en los últimos días enfrentó el riesgo de ser desalojado nuevamente. En respuesta a la atención pública generada por esta situación, desde la Jefatura de Gabinete se indicó que Miranda debería gestionar su habilitación y que, si seguía los trámites correspondientes, no habría inconvenientes. Se aclaró que la medida no era específica para su puesto, sino parte de una política general de ordenamiento y regularización. Miranda había reactivado el expediente administrativo por TAD y esperaba que la evaluación contemplara sus permisos previos. Su objetivo era resolver la situación para poder continuar su actividad. Hoy recibió la confirmación de la renovación de su autorización en la esquina mencionada. La preocupación por la posible desaparición del puesto generó un gran apoyo entre los vecinos. Mercedes Guarnieri, de 80 años, describió a Miranda como una persona cercana a la comunidad. “Es muy buena persona, siempre dispuesto con los vecinos. Hemos festejado el Día del Canillita y siempre vino mucha gente. Es una persona cálida, siempre atenta con todos”, afirmó. Según Guarnieri, la cuestión no se limitaba a la continuidad de un comerciante, sino a la escasez de opciones para quienes aún compran diarios impresos. “No hay otro puesto de diarios en todo Puerto Madero”, advirtió. Otro vecino, José Manuel Barbosa, también se mostró crítico ante la idea de que Miranda tuviera que dejar el lugar, destacando el vínculo que ha construido con los habitantes y su papel como parte de la historia del barrio. Por su parte, Roberto Agostinelli, que lleva 15 años viviendo en Puerto Madero, consideró que Miranda es más que un simple canillita: “Es uno de los creadores de Puerto Madero”. Como una muestra de reconocimiento, los vecinos planean colocar una placa en su honor por los años que lleva en el barrio.
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