En el acumulado de 2026, el consumo se encuentra un 1% por encima de lo registrado en igual lapso del 2025.
Durante el bimestre mencionado, el sector de alimentos experimentó un crecimiento del 2,2%, sustentado por el aumento en las golosinas (7,7%), así como en los alimentos básicos (0,8%) y no básicos (0,3%). Las bebidas, por su parte, crecieron un 2,4%, impulsadas tanto por las no alcohólicas (2,2%) como por las alcohólicas (3%).
“Hoy, en el consumo total se observa un leve brote verde. Hay una tasa que comienza a revertirse”, comentó Damián Graziano, director comercial de NielsenIQ para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, en declaraciones radiales.
Graziano explicó que entre junio y julio de 2025 se inició un proceso de desaceleración que se intensificó hacia finales de ese año. “La tendencia se fue debilitando hasta llegar a unas fiestas y un verano complejos, en los que las tasas de recuperación prácticamente desaparecieron y tendieron a cero. Sin embargo, en marzo se produjo un repunte impulsado por alimentos y bebidas, no solo por golosinas y snacks, sino también por productos básicos”, detalló.
A pesar de esta perspectiva de recuperación, el ejecutivo subrayó la necesidad de mantener un enfoque cauteloso, dado que en los meses venideros las comparaciones se realizarán con bases más altas.
En cuanto a los precios, Graziano indicó que en los autoservicios las variaciones son menores, lo que resulta atractivo para los consumidores. “Se observa un cambio en los hábitos de consumo. El cliente se está alejando de las grandes cadenas y de las compras voluminosas, en un contexto de mayor restricción presupuestaria. ¿Cómo controlan el gasto? Compran cuando lo necesitan”, explicó.
En este sentido, puntualizó un aumento en la frecuencia de visitas a comercios más pequeños, como almacenes de barrio o autoservicios. Aquí, los precios suelen ser más estables y, además, hay mayor diversidad de productos, ya que los fabricantes buscan colocar su mercadería.
Durante febrero y marzo, los precios experimentaron un incremento del 25% en comparación con el mismo periodo del año anterior. El canal moderno (-4,7%) continuó mostrando una contracción en el consumo frente al mismo bimestre del año anterior, mientras que el canal tradicional creció un 6,9%.
Además, Graziano observó una correlación entre el crecimiento del gasto en servicios y la disminución del consumo masivo. “Es casi uno a uno”, afirmó.
Al evaluar la evolución entre el Gran Buenos Aires y el interior del país, destacó que el consumo masivo está siendo relegado en paralelo a la eliminación de subsidios. Esto se suma a una menor disponibilidad de ingresos y una retracción general.
“Hoy, una parte de la clase media y media alta no prioriza el consumo, sino decisiones como cambiar el auto, viajar al exterior o realizar mejoras en sus viviendas”, concluyó Graziano.










