La recaudación de ingresos brutos de la Ciudad de Buenos Aires cerró el mes de mayo con una caída cercana al 10% en comparación con mayo del año anterior. Macri mencionó esta cifra para marcar la diferencia entre el orden macroeconómico nacional y la realidad cotidiana de los ciudadanos porteños.
El saludo entre Jorge Macri y Javier Milei en el Tedeum del 25 de Mayo inició la conversación que el jefe de Gobierno mantuvo. “Las relaciones son buenas, como tienen que ser, tratando de trabajar y resolver problemas conjuntos”, afirmó el funcionario de PRO, quien destacó la colaboración con los ministerios de Infraestructura, Seguridad y Desarrollo Humano.
Uno de los logros mencionados fue la resolución de la deuda de coparticipación generada entre junio de 2025 y marzo de 2026. Macri aclaró que esto no se refiere a la deuda histórica acumulada por el kirchnerismo, sino a un monto más reciente. “Se canceló esa deuda”, aseguró.
Cuestionado sobre las proyecciones electorales de esta buena relación, el alcalde adoptó una postura cautelosa. “En la Argentina, un año es una eternidad”, señaló, evitando hacer pronósticos sobre futuros acuerdos. Argumentó que las posibilidades de continuidad política dependen más de los resultados de gestión que de negociaciones partidarias.
Al abordar el tema económico, Macri presentó su diagnóstico más directo. Identificó “dos realidades muy marcadas”: una macroeconomía organizada, sin margen de discusión, y un consumo urbano bajo presión. La recaudación de ingresos brutos en la ciudad cayó alrededor del 10% en comparación interanual en mayo, tras una leve alza en abril que no pudo sostenerse. “Eso muestra que el consumo, la actividad económica en los grandes centros urbanos está tensa, está compleja”, indicó.
A este escenario se añadió otro dato que el jefe de Gobierno incluyó en su análisis: la demanda de servicios de salud pública en la ciudad incrementó un 30% en dos años, lo cual interpreta como una señal de una clase media que busca más cobertura estatal debido al deterioro de su poder adquisitivo. “Hay una clase media buscando más Estado”, comentó, advirtiendo que esto genera un estrés en los ingresos del gobierno porteño, aunque sus cuentas estén equilibradas.
Respecto al reciente documento publicado por el PRO, en el que se establece la distancia entre las mejoras económicas y la realidad cotidiana, Jorge Macri rechazó la interpretación de que el texto refleje una falta de sensibilidad social del Ejecutivo. “El comunicado no habla de sensibilidad social, sino de la necesidad de un desarrollo parejo y generalizado”, subrayó, reafirmando que los logros macroeconómicos de la administración son “innegables” y que están dispuestos a defenderlos.
El alcalde porteño mencionó que ha conversado más sobre estos temas con el ministro de Economía, Luis Caputo, que con Milei, y reconoció que el Gobierno está trabajando en medidas para ampliar el crédito y aliviar el endeudamiento de las familias. En este sentido, adelantó que el Banco Ciudad anunciará en los próximos días iniciativas destinadas a reducir esta carga financiera, que actúa como un freno al consumo.
Antes de retirarse para presidir un acto en conmemoración de los bomberos caídos en cumplimiento de su deber, Macri fue cuestionado sobre Patricia Bullrich y su reciente distanciamiento respecto a una decisión del Ejecutivo relacionada con el ascenso de la jueza Micheli. “No lo sé. No hablo con ella habitualmente”, respondió, dirigiendo la pregunta de vuelta a ella.











