“La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA”, afirmaron desde el ente rector del fútbol europeo tras una reunión virtual urgente con sus 55 miembros y a través de un comunicado oficial.
El texto subraya que “la Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha construido a lo largo de generaciones gracias al esfuerzo de jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta”.
La reunión se convoca para hacer frente a la oferta de Infantino, que ha propuesto 20 millones de dólares para cada uno de los 211 miembros de la FIFA, oferta que debe ser aceptada a más tardar en septiembre.
La propuesta presentada por Infantino incluye dividir las operaciones comerciales en una inversión de 20.000 millones de dólares, donde un 20% de la participación estaría en manos de inversores privados, destacando a una firma de Nueva York creada por Joshua Kushner, relacionado familiarmente con el expresidente estadounidense Donald Trump.
Desde la UEFA se expresó que “resulta irresponsable e indefendible que una propuesta de tal envergadura para el fútbol se haya diseñado en secreto y esté al borde de su aprobación sin una consulta significativa con quienes gestionan el deporte. Esto representa una falta de liderazgo y una abdición del deber de la FIFA como garante del fútbol mundial”.
Además, se puntualizó: “Nuestra oposición va más allá del procedimiento. Cuando los inversores externos participan en las competencias de la FIFA, el fútbol cambia irrevocablemente. La rentabilidad comercial se convierte en una obligación constante. Las expectativas de los inversores generan presión diaria, y cada decisión sobre el calendario internacional y el formato de las competencias se verá determinada no por el beneficio del deporte, sino por los intereses de los accionistas”.
“Este modelo no tiene espacio en el ámbito del fútbol mundial. El futuro del deporte no debe depender de las expectativas de quienes priorizan maximizar ganancias económicas. Los intereses de las federaciones nacionales, ligas, clubes, jugadores y aficionados no pueden ser subordinados a las ganancias de inversores. El fútbol no debe hipotecar su futuro por dinero”, se agregó en el comunicado.
Finalmente, se indicó: “Hay momentos en que las instituciones no se juzgan por lo que están dispuestas a aceptar, sino por lo que se niegan a entregar. Este es uno de esos momentos. Hay aspectos demasiado valiosos como para ser vendidos. La Copa Mundial de la FIFA es propiedad del fútbol. Así será siempre. Y mientras Europa tenga voz, no estará a la venta”.












