Durante el Media Day previo al comienzo de la temporada de la NBA, el nuevo integrante de los Miami Heat compartió que enfrentarse a estos reptiles ha sido uno de sus primeros desafíos desde que se trasladó a Florida, luego de pasar gran parte de su carrera en Milwaukee. “Si las iguanas siguen apareciendo, probablemente me mude. Quizá consiga un apartamento. Sin piscinas, sin césped, nada de eso”, comentó el jugador a los periodistas.
Esta declaración se produjo poco después de que Antetokounmpo adquiriera una residencia de casi 1.100 metros cuadrados en Chapman Field Drive, en una zona exclusiva de Pinecrest. La propiedad cuenta con ocho dormitorios, diez baños completos, dos toilettes, una piscina con jacuzzi, una cocina exterior, una sala de medios y una casa de huéspedes. El jugador la compró por 13,5 millones de dólares, lo que representa una reducción de 2,8 millones de dólares sobre el precio original de mercado.
Aunque la piscina y extensos jardines son atractivos de la vivienda, estos pueden convertirse en un inconveniente si las iguanas siguen apareciendo. El propio Antetokounmpo sugirió que buscaría una opción sin espacios exteriores si la situación continúa.
Antes de su conferencia de prensa, el basquetbolista compartió un video en Instagram donde se le ve intentando ahuyentar a una iguana en su patio. “Sal de mi patio ahora mismo”, le dijo el jugador al reptil desde una distancia segura. Sus hijos le preguntaron por qué no iba a espantarla. La respuesta de Antetokounmpo fue contundente: “De ninguna manera voy a salir”. Entre risas, les sugirió que ellos se acercaran, dejando en claro: “Tengo miedo”.
En otra parte de la grabación, una pelota de básquet se rodó hacia la iguana, que giró en dirección a la cámara, donde estaba Antetokounmpo. “Esa es mi pelota, amigo. Nunca toques mi pelota así”, comentó él mientras se escuchaban las risas de sus hijos.
Este episodio fue solo una forma de abordar una situación que el griego volvió a mencionar en la conferencia de prensa. Relató que al llegar a Florida en julio, alguien le dijo que las iguanas eran criaturas “bastante lindas”, a lo que él respondió con su propia impresión: “No son lindas. No son lindas. Dan miedo”. A pesar de esto, expresó su deseo de acostumbrarse a la fauna local con el tiempo.
El temor hacia las iguanas forma parte de un proceso de adaptación que Antetokounmpo está atravesando tras dejar a los Milwaukee Bucks. En Miami, se enfrenta a una nueva ciudad, compañeros, estadio y rutina, todos diferentes a su experiencia anterior en la NBA desde 2013.
“Me siento bien. Todavía se siente raro: muchas cosas nuevas, nuevos aficionados, nuevo estadio, nueva ciudad, nuevo centro deportivo”, afirmó. El jugador de 31 años destacó que las dos semanas de trabajo junto a sus nuevos compañeros le han permitido comenzar a familiarizarse con el entorno del equipo.
Antetokounmpo también mencionó que la cultura de la franquicia coincide con su visión del basquetbol. “Esta cultura encaja con mi personalidad”, indicó durante el evento organizado por el equipo.
Por otra parte, hubo un aspecto relacionado con Florida que no le ha gustado: el tráfico. Al ser consultado sobre sus primeras experiencias en la región, el griego no dudó en dejar una breve opinión sobre esa parte de su mudanza: “Eso sí que lo odio”, comentó entre risas.
El cambio de residencia y equipo se produce después de una exitosa etapa de más de una década en Milwaukee, donde ganó el campeonato de la NBA en 2021 y fue distinguido en dos ocasiones como el jugador más valioso de la temporada regular. En Miami, Antetokounmpo portará el número siete.












