El nuevo convenio será un Acuerdo 123, una categoría establecida a partir de una sección de la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos que fija el marco legal para la cooperación nuclear civil con otros países. El acuerdo actualmente vigente comenzó a regir el 16 de octubre de 1997 y tiene una duración de 30 años, por lo que su vencimiento está previsto para el 16 de octubre de 2027.
La negociación avanzó durante la reunión del Comité Permanente Conjunto de Cooperación en Energía Nuclear entre Argentina y Estados Unidos, realizada en Washington entre el 25 y el 27 de febrero. La delegación argentina estuvo encabezada por Federico Ramos Nápoli, secretario de Asuntos Nucleares, mientras que la representación estadounidense fue liderada por un funcionario del Departamento de Estado responsable de cuestiones vinculadas con la no proliferación.
También participaron representantes de la Cancillería, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Autoridad Regulatoria Nuclear, Nucleoeléctrica y distintas dependencias del Gobierno estadounidense. Al finalizar el encuentro, ambos países emitieron una declaración conjunta en la que manifestaron su compromiso de acelerar la finalización del nuevo texto destinado a reemplazar el acuerdo actual.
Desde el Gobierno se sostiene que la redacción quedó concluida durante la reunión de febrero y que actualmente el proceso se encuentra en una etapa de coordinación diplomática para avanzar hacia la firma. El convenio no supone por sí mismo la contratación de una empresa ni la adquisición de un reactor, sino que establece el marco jurídico para futuras transferencias significativas de tecnología y materiales nucleares.
La existencia de un Acuerdo 123 resulta relevante porque la legislación estadounidense exige este tipo de instrumento para determinadas operaciones vinculadas con la exportación de reactores y materiales nucleares. También brinda un marco para profundizar el intercambio técnico y la cooperación en materia de salvaguardias.
La negociación está encabezada por el Departamento de Estado, con la participación del Departamento de Energía y la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos.
Como antecedente, el Gobierno argentino tomó en consideración el acuerdo alcanzado recientemente por Paraguay. El 4 de agosto, ese país firmó con Estados Unidos un Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica. Sin embargo, desde el Ejecutivo argentino se remarcó que ese instrumento, denominado NCMOU, no equivale a un Acuerdo 123: si bien permite establecer un marco para la cooperación nuclear, no habilita la exportación de determinados materiales o equipamiento nuclear contemplada por la legislación estadounidense.
Argentina se encuentra en una situación diferente porque ya dispone de ese marco jurídico desde hace casi tres décadas. El acuerdo original fue firmado el 29 de febrero de 1996 en Buenos Aires y posteriormente ratificado por el Congreso argentino en agosto de 1997 mediante la Ley 24.862. Por ese motivo, la firma del nuevo convenio prevista para este año no significa que entre en vigencia de manera inmediata.
Del lado estadounidense, los Acuerdos 123 deben atravesar además un período de revisión por parte del Congreso que puede extenderse hasta 90 días de sesiones continuas. Si el convenio cumple con los requisitos de no proliferación establecidos en la legislación estadounidense, podrá entrar en vigor una vez finalizado ese período, salvo que el Congreso adopte conjuntamente una resolución en sentido contrario.
La agenda bilateral también contempla cuestiones que exceden el marco jurídico del acuerdo. Durante la reunión de febrero, ambos países expresaron interés en avanzar en tecnologías nucleares avanzadas, incluidos los reactores modulares pequeños (SMR), además de profundizar la cooperación en regulación, licenciamiento y seguridad nuclear. La declaración conjunta incluyó también el compromiso de intercambiar información técnica en esas áreas.
En junio, la CNEA y la Oficina de Seguridad Nuclear Internacional de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de Estados Unidos realizaron en Buenos Aires un taller sobre protección física y ciberseguridad de instalaciones nucleares. El encuentro se desarrolló como parte de los mecanismos de cooperación bilateral y de un proceso de capacitación permanente.
La agenda forma parte del interés del Gobierno en promover una mayor participación de capitales estadounidenses en el sector nuclear argentino. En julio se presentó una propuesta privada para desarrollar un reactor modular de aproximadamente 300 MW en la central de Atucha, con una inversión estimada en 1.200 millones de dólares. La iniciativa todavía requiere aprobaciones y licencias y es independiente del Acuerdo 123, aunque forma parte del tipo de proyectos de inversión que el Ejecutivo busca impulsar.
El Gobierno también procura ampliar la cooperación con Estados Unidos en las áreas espacial y satelital mediante acuerdos técnicos y un mayor intercambio. Argentina ya mantiene una cooperación consolidada entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la NASA. En mayo de 2025 se firmó un acuerdo que permitió incorporar el microsatélite ATENEA a la misión Artemis II, completada este año y que permitió validar comunicaciones argentinas a más de 70.000 kilómetros de la Tierra.
En paralelo, la Cancillería desarrolla una agenda de vinculación con empresas e instituciones estadounidenses del sector espacial. En marzo de 2025 organizó en Washington una agenda que reunió a más de 40 compañías e instituciones del área. Argentina mantiene además desde 1998 un acuerdo bilateral de reciprocidad para el uso de satélites comerciales.
La ciberseguridad constituye otro de los ejes de la agenda estratégica que el Gobierno busca profundizar con Washington. Desde comienzos de año se trabaja en un entendimiento destinado a obtener cooperación y tecnología en ese ámbito, con el objetivo de fortalecer la prevención y la respuesta frente a ataques y la protección de infraestructura crítica, mediante un esquema que contempla acuerdos entre gobiernos y participación de proveedores estadounidenses.












