Diego Poyet, hijo del reconocido exjugador Gustavo Poyet, compartió su experiencia sobre este proceso de transformación. “Fui capitán en el sub 16 y sub 17 de Inglaterra. Después de tener peritonitis nunca más me convocaron y hasta diría que me dejaron tirado. Pero igual Gareth Southgate me convocó a la sub 20 de Inglaterra”, recordó en una entrevista en 2021, cuando formaba parte del cuerpo técnico de Universidad Católica de Chile junto a su padre.
Su vínculo con la selección inglesa se cortó, y fue entonces cuando recibió un llamado desde Uruguay. “Ahí me llamó Fabián Coito (quien estaba a cargo de la sub 20 de Uruguay) y en mi club, el West Ham, me dijeron que podía jugar en Inglaterra pero no en Uruguay. Por suerte la selección uruguaya clasificó al Mundial y ahí fui”, manifestó el exmediocampista, rememorando su participación en el Mundial sub 20 de 2015 en Nueva Zelanda, donde compartió plantel con jugadores como Nahitan Nández y Gastón Pereiro.
Su trayectoria en diferentes clubes marcó su destino. Tras dejar el West Ham, firmó con Godoy Cruz en Argentina en 2017, aunque no pudo jugar debido a restricciones de cupo de extranjeros. “El club conmigo, todo bien, pero fueron los peores ocho o diez meses de mi vida. La empecé a pasar mal en todo, no era que la pasaba mal solo entrenando. También en mi vida personal. Decir que estaba deprimido es una palabra muy fuerte, creo que no llegué a ese extremo”, comentó. “Ahí fue cuando empecé a ir al gimnasio, como no tenía nada que hacer, para pasar el tiempo. Estaba mal mentalmente. Y ahí me empezó a gustar el gimnasio”, agregó el exjugador sobre cómo nació su atracción por el fitness.
Más tarde, su paso por el Pafos FC de Chipre consolidó esta nueva afición. “Iba todas las tardes y estaba solo. Siempre trataba de mejorar de alguna manera para tener ventaja en el fútbol y no me di cuenta de que el gimnasio me gustaba cada vez más, hasta que llegó el momento de tomar la decisión. Estudié nutrición, esto, lo otro y aquí estoy”, relató.
Gustavo Poyet también expresó su perspectiva sobre la transformación de su hijo. En declaraciones ofrecidas a medios, destacó: “Por lo que entiendo, y no soy un especialista, él se compromete al 100 por ciento en todo lo que hace, hasta la cima. Un día fuimos a cenar y la gente tomaba una cerveza o una copa de vino; para él, ¡imposible! No prueba el alcohol. Nunca.”
“Terminamos de cenar y pedimos tres o cuatro postres. Yo los amo, pero él no los toca. Así que su forma de comportarse y su objetivo son del 100 por ciento, no del 99 por ciento. Su manera de entrenar, saber cuándo necesita ganar masa muscular, cuándo necesita adelgazar, cuándo necesita seguir una dieta, todo es correcto”, subrayó el exjugador del Chelsea, ahora entrenador, a los medios uruguayos.
En un artículo publicado en 2025, Gustavo se refirió al inesperado retiro de su hijo del fútbol profesional: “Decidió retirarse a los 24 o 25 años, lo cual fue un shock para nosotros, para mí, para mi esposa, para mi familia, porque era un buen jugador de fútbol. Vino a verme a Burdeos en 2018 y a mi casa a decirme que ya no quería jugar más.”
El cambio físico que ha sufrido es evidente y radical. Diego Poyet ha pasado de una figura delgada y ágil, característica de un mediocampista, a adoptar una contextura robusta, propia del culturismo. En su cuenta de Instagram, comparte videos en los que se lo observa levantando pesas y realizando rutinas de fuerza extrema. El propio exjugador aclaró que esta transición no fue repentina, sino el resultado de una rigorosa disciplina fundamentada en tres pilares: eliminar el cardio intenso, mantener una dieta hipercalórica y centrarse en el entrenamiento de fuerza.
Actualmente, Diego Poyet se encuentra trabajando como asistente técnico en el equipo de su padre. Su recorrido lo ha convertido en un referente de disciplina y entrega, manteniendo un fuerte vínculo con el deporte, la salud y el alto rendimiento, aunque desde un ámbito diferente al césped.












