A pesar de que Brasil cuenta con un mercado agrícola más grande, la empresa optó por Argentina para establecer sus operaciones en la región. Esta elección se debe a la diversidad productiva del país y a su influencia en el sector agropecuario a nivel regional.
Vivent desarrolla sensores que se colocan en el tallo de las plantas y registran su actividad eléctrica. A partir de estos datos, utiliza modelos de inteligencia artificial para identificar cambios relacionados con estrés hídrico, térmico, enfermedades, patógenos o déficits nutricionales.
El CEO global de la empresa, el argentino Fernando Derossi, explicó: “Cuando la planta tiene algún tipo de estrés, empieza a mostrar ritmos o patrones diferentes de actividad eléctrica. La empresa identifica esos patrones mediante inteligencia artificial que puede determinar a qué responden ya que llevamos monitoreadas billones de plantas de unos 20 cultivos. De esta manera, logramos decodificar qué necesita el cultivo.”
La tecnología se implementa en diversas producciones, que incluyen desde cultivos frutales y vegetales hasta aquellos semintensivos como papa y caña de azúcar, y extensivos como maíz y soja.
El establecimiento de operaciones en Argentina también responde a factores logísticos y de costos. Para Vivent, trabajar desde Argentina facilita la atención al sur de Brasil, dado que actualmente el país presenta menores costos y una menor complejidad en las importaciones. “En tamaño Brasil es más grande. Sin embargo, estamos viendo que es más fácil y menos costoso operar desde Argentina”, señaló Derossi.
La empresa está activa en 25 países y cuenta con más de 200 clientes y distribuidores a nivel global. En América Latina, ya tiene presencia en Brasil, Ecuador y Colombia a través de distribuidores, trabajando con grandes nombres como Nestlé, Driscoll’s, Agrícola Famosa y Citrosuco.
“Al instalarnos en Argentina buscamos expandirnos más agresivamente en Brasil y llegar a Chile y Perú”, agregó Derossi, quien indicó que están llevando adelante conversaciones con productores locales y empresas del sector alimentario y citrícolas en el norte del país.
Los sensores se ensamblan en Suiza, la sede central de la compañía, aunque existe la intención de comenzar la fabricación local para exportar a la región desde Argentina. El modelo de negocio varía según el cultivo, donde la relación suele ser menor en los cultivos extensivos por motivos de costos. “Estamos activamente analizando opciones de financiación para clientes, ya sea a través de la empresa misma o mediante un fondo”, adelantó Derossi.
Este ingreso al mercado argentino se da en un contexto de acelerada expansión fuera de Europa. Desde 2021, la compañía ha recaudado 11,5 millones de dólares de inversores y posee más de 35 patentes. Además de su sede en Suiza, tiene una oficina comercial en Holanda que atiende al norte de Europa.
Recientemente, Vivent ha ingresado a Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda y Australia, y planea expandirse hacia África, comenzando por Marruecos, seguido de una penetración posterior en Sudáfrica. En el sudeste asiático, Vietnam será el primer destino donde la empresa establecerá su presencia.
Con un récord de crecimiento, la empresa reporta haber triplicado sus ingresos en el último año y espera cuadruplicar su volumen hacia 2027.











