La Armada presentó el 20 de agosto el denominado Plan Dédalo, que establece que el traslado de las unidades comenzará en enero de 2027. La reestructuración también contempla la desactivación de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina y de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.
Dentro de la fuerza existe preocupación por las consecuencias que la medida podría tener sobre las capacidades estratégicas de la Aviación Naval. Entre los puntos de mayor inquietud aparece la pérdida de la capacidad de guerra antisubmarina, considerada una función central de la Armada y cuya recuperación demandaría un proceso prolongado.
La situación también tiene impacto directo sobre Punta Indio, donde la base representa una de las principales fuentes de actividad económica y empleo. Actualmente cuenta con 185 empleados civiles y 300 militares, muchos de los cuales podrían ser reasignados como consecuencia de la reestructuración.
El intendente de Punta Indio, David Angueira, señaló que la finalización de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, vinculada a los aviones Étendard, podría afectar además a unos 100 trabajadores. El jefe comunal advirtió que el traslado tendría consecuencias tanto sociales como económicas para la localidad.
Tras mantener reuniones con autoridades de la Armada y de la base, Angueira confirmó que la decisión de trasladar las unidades ya fue tomada. Frente a ese escenario, el municipio propuso conformar una mesa de trabajo integrada por trabajadores civiles y militares, autoridades locales, sindicatos y organizaciones de la comunidad.
El objetivo de esa iniciativa es analizar las consecuencias de la reestructuración y buscar alternativas ante el eventual cierre o reducción de actividades de la base. El intendente también solicitó una audiencia urgente con el ministro de Defensa para plantear la situación.
La preocupación dentro de la Armada también está relacionada con el futuro de determinadas capacidades militares. El almirante retirado Jorge Enrico cuestionó la decisión y sostuvo que la desactivación de las unidades podría provocar la desaparición de una capacidad estratégica vinculada con la guerra antisubmarina.
Enrico también señaló que la incorporación de otros medios, como los aviones P-3 y B-200, no permitiría reemplazar completamente las capacidades que se perderían con la desactivación de las escuadrillas. Además, destacó la experiencia acumulada por antiguos integrantes de las tripulaciones, entre ellos veteranos con participación en conflictos anteriores.
El oficial retirado también planteó que la recuperación de las capacidades perdidas demandaría tiempo y consideró que la situación tiene una gravedad institucional significativa. Ante la falta de respuestas favorables a sus pedidos, convocó a los aviadores navales a defender la continuidad de la Aviación Naval.
El Gobierno de la provincia de Buenos Aires respaldó el reclamo del municipio y manifestó su rechazo a la reducción de actividades en Punta Indio. La administración provincial advirtió que el traslado tendría consecuencias económicas y sociales para la comunidad y respaldó la creación de la Mesa de Defensa de la Base Aeronaval Punta Indio.
La Provincia también reclamó al ministro de Defensa que responda a los pedidos de audiencia realizados por el intendente. Mientras tanto, en Punta Indio buscan coordinar acciones entre el municipio, los trabajadores y las organizaciones locales ante una reestructuración que comenzaría a implementarse a partir de enero de 2027.












