Los datos oficiales de la Administración General de Aduanas también mostraron un fuerte aumento de las importaciones, que crecieron 28,2% respecto de agosto del año pasado, por encima del 27,5% registrado en julio. Como resultado, el superávit comercial chino alcanzó los US$119.100 millones, frente a los US$112.500 millones del mes anterior.
El desempeño exportador se sostiene en buena medida en la competitividad de China en bienes tecnológicos y en el crecimiento de la demanda global de vehículos eléctricos, maquinaria industrial y semiconductores. En los últimos años, el país avanzó hacia segmentos de mayor valor agregado y fortaleció su participación en áreas vinculadas con infraestructura de inteligencia artificial y automatización industrial.
El crecimiento de las ventas externas se produjo pese a las dificultades generadas por la volatilidad internacional, el conflicto en Irán y los aranceles impuestos por Estados Unidos. China logró compensar parte de esos efectos mediante un incremento de sus exportaciones hacia el Sudeste Asiático, América Latina y África.
El resultado comercial se conoce pocos días antes de la reunión que está prevista entre los presidentes de Estados Unidos y China para finales de septiembre, aunque todavía no existe una fecha definitiva para el encuentro. El elevado superávit comercial chino aparece entre los principales temas que podrían ser abordados por ambos gobiernos.
Estados Unidos y Europa vienen expresando preocupación por el desequilibrio comercial de China, cuyo superávit alcanzó el año pasado un récord de US$1,2 billones. A la disputa comercial se suma la tensión por el acceso a productos estratégicos: Estados Unidos mantiene restricciones sobre la venta a China de determinadas tecnologías de alta gama, mientras Beijing limita las exportaciones de tierras raras hacia el mercado estadounidense.
En paralelo, China y la Unión Europea mantienen negociaciones comerciales a nivel ministerial. Bruselas busca reducir el desequilibrio comercial bilateral, que alcanza aproximadamente los 1.000 millones de euros diarios.
La Unión Europea adoptó en julio medidas destinadas a proteger su industria siderúrgica y también restringió el ingreso libre de impuestos de paquetes provenientes de China.
El fuerte desempeño del comercio exterior contrasta, sin embargo, con las dificultades que enfrenta la economía china para recuperar el dinamismo interno. El consumo privado y la inversión continúan afectados después del prolongado deterioro del sector inmobiliario.
En ese contexto, las autoridades chinas anunciaron recientemente una inyección de alrededor de US$54.000 millones destinada a bancos y aseguradoras estatales, con el objetivo de contribuir a la reactivación de la economía.











