Un conjunto compuesto por campera, top y jean se vende en Argentina por $400.000 en Mango, mientras que en España cuesta el equivalente a $260.260. La diferencia alcanza el 54%. Sin embargo, al comparar esas mismas categorías con marcas nacionales, el resultado cambia: un look similar cuesta en promedio $628.250 en Kosiuko, Tucci, Markova y Jazmín Chebar, un 57% más que en la cadena española. En ese sentido, comprar las tres prendas en Mango resulta un 36% más económico que hacerlo en esas marcas locales.
Para realizar la comparación se tomaron prendas del mismo modelo disponibles en ambos mercados. La campera de cuero sintético tiene un precio de $180.000 en el local argentino de Mango, frente a $138.600 en España, mientras que el top cuesta $80.000 en Argentina y $52.360 en el mercado europeo. La mayor diferencia aparece en el jean: $140.000 en el país contra $69.300 en España.
Entre las marcas argentinas analizadas, Markova ofrece un conjunto similar por $515.000, Tucci por $524.000, Kosiuko por $594.000 y Jazmín Chebar por $880.000. De esta manera, los cuatro valores se ubican por encima del precio del conjunto de Mango en Argentina.
La diferencia de precios también pone el foco en la estructura de costos de la indumentaria local. Según la Fundación ProTejer, la producción representa apenas el 8,5% del precio final de una prenda premium, mientras que el resto corresponde a distintos componentes vinculados con impuestos, alquileres, financiamiento y otros gastos.
Desde la entidad señalaron que los impuestos nacionales, provinciales y municipales representan aproximadamente el 50% del precio final. A esto se suma un 30% correspondiente a alquileres y costos financieros, mientras que logística, marketing y rentabilidad explican otro 12%.
Otro de los factores señalados es el costo del transporte. Desde la Fundación ProTejer plantearon que trasladar un contenedor desde el oeste del país hacia Buenos Aires puede tener un costo similar al de traerlo desde China. También inciden las tasas de interés, las comisiones de los medios de pago y los alquileres de los locales en centros comerciales, que pueden ser entre tres y cinco veces más elevados que en Estados Unidos.
En paralelo, el arancel para la importación de indumentaria proveniente de países que no forman parte del Mercosur fue reducido del 35% al 20%. Según la Fundación ProTejer, la producción nacional no tuvo una reducción equivalente de su carga impositiva.
El regreso de Mango se produce después de una primera experiencia de la marca en el país. La firma española desembarcó en Argentina en 1998, durante la convertibilidad, con locales en distintos shoppings, pero abandonó el mercado en 2003, luego de la crisis y la devaluación posterior al colapso económico de 2001.
Años más tarde, Mango volvió a tener presencia en el país a través de Falabella, que comercializaba sus productos en algunas de sus sucursales sin desarrollar una red propia de locales. Esa segunda etapa quedó vinculada a la operación del grupo chileno.
En 2020, Falabella anunció que buscaba un socio para mantener sus operaciones en Argentina, pero finalmente no concretó esa alternativa. En 2021 cerró sus últimas sucursales en el país y, con esa salida, también terminó la presencia física de Mango en el mercado argentino hasta su actual regreso.












