En total, hay tres tipos de farolas que aportan luz a la ciudad: para diferenciarlas, es esencial observar principalmente la parte superior de cada estructura, conocida como capitel, y el tipo de cubierta de vidrio que resguarda la fuente de luz.
Una de las modalidades presenta una estructura superior decorativa, con un capitel de fundición de aluminio en forma circular y una apertura en la parte superior. Esta versión se sostiene mediante dos brazos ornamentales que forman una especie de U, culminando en un penacho de fundición. Además, en la parte superior, incluye una canopia de vidrio transparente, lo cual es un rasgo distintivo frente a otros tipos.
El segundo modelo, con un diseño más compacto en la parte superior, se diferencia especialmente por la cubierta que protege la luz. Posee una canopia de vidrio opal tipo Mayo y un capitel de fundición de hierro grafítico maquinable. Su columna, también elaborada en fundición de hierro gris maquinable, carece del conjunto de brazos artísticos y penacho que caracteriza al modelo Hispana.
Finalmente, el tercer tipo comparte ciertos elementos con la Farola Mayo, pero presenta características específicas. Su columna es igualmente de fundición de hierro gris maquinable, mientras que el capitel está fabricado en fundición de hierro grafítico maquinable. En este caso, la canopia es de vidrio opal, pero no incluye la especificación ‘tipo Mayo’ que distingue al modelo anterior. Además, utiliza un portalámparas de porcelana diseñado para uso eléctrico.











